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GUATEMALA•EFE/

Sofía Pacheco, de 17 años, consiguió un empleo en 2013 para realizar tareas domésticas en una casa particular, un trabajo donde gana US$120 mensuales por 16 horas de trabajo diarias, 26 días al mes, y sin ningún tipo de protección laboral.

Al menos 250,000 mujeres viven una situación similar a la de Sofía, de acuerdo con el Centro de Apoyo para las Trabajadoras de Casas Particulares (Centracap), una institución que vela por los derechos de quienes se dedican a esta profesión en el país centroamericano.

La experiencia de las empleadas domésticas no es ajena a la realidad de Guatemala, donde, según números oficiales, de 5.9 millones personas económicamente activas, solo hay 1.2 millones afiliados a la seguridad social.

El país es regido por la economía y por el trabajo informal, pues solo uno de cada cinco guatemaltecos está afiliado al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

Mayoría indígena

Según datos de Centracap, el 80% de las mujeres que trabajan en casas particulares son indígenas.

Más de la mitad ha tenido que emigrar a la ciudad de Guatemala en busca de un empleo, precisa la misma fuente.

El tipo de trabajo para las empleadas domésticas se divide en dos: las que laboran por horas y las que viven en el mismo domicilio que sus patrones.

En el caso de estas últimas, las tareas inician por lo general a primera hora, y se extienden con jornadas laborales de hasta 14 horas, precisa Fidelina Chávez, presidenta de Centracap.

El salario mínimo en Guatemala es de US$325.65 para los trabajadores del sector agrícola, y de US$304.68 para el resto de la población, tras un aumento del 5% concretado por el Gobierno en diciembre pasado, según información oficial.