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En apenas doce horas, cinco cerros de la zona urbana de la ciudad portuaria de Valparaíso, situada 120 kilómetros al oeste de Santiago, quedaron calcinados, matando a once personas, mientras el fuerte viento y las altas temperaturas hacen rebrotar el fuego.

El incendio empezó como una quema forestal desde la tarde del sábado, y se reportan unas 800 hectáreas quemadas.

Los equipos de emergencia, que trabajan desde hace dos días para controlar las llamas del peor incendio en la historia de esta ciudad, han ordenado la evacuación del cerro Rocuant, en la zona alta de la ciudad, donde se activaron nuevos focos del incendio.

“Es un fuego sin control en una zona forestal de unas 50 hectáreas, que ya ha empezado a afectar las viviendas contiguas”, dijo al Canal 24 Horas el comandante del Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar, Marcos Quintana, quien estimó que la extinción del incendio tomará varios días.

Esta situación frustra los planes de los bomberos y los brigadistas de la Corporación Nacional Forestal, que esperaban tener las llamas bajo control para primera hora de la tarde de ayer.

Vientos y sequía

El principal motivo del rebrote es el viento, con rachas de entre 40 y 50 kilómetros por hora, así como la sequía que se prolonga desde hace cuatro años y las altas temperaturas, impropias de esta época del año (otoño austral).

Por otra parte, el ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, anunció que el Gobierno dará un bono a las personas damnificadas por este incendio.

La pretensión del Gobierno es que el dinero de este bono se utilice para comprar artículos de primera necesidad en las tiendas locales, con el fin de ayudar además a la reactivación de la economía de la zona, y también se entregarán ayudas para el alquiler de viviendas.

Al tiempo que comienza a distribuirse la ayuda para los afectados y los equipos municipales realizan el catastro de daños, los vecinos de Valparaíso han empezado a recoger los escombros de las viviendas destruidas, muchas de ellas aún en ascuas.

Brota solidaridad

El incendio afectó al menos seis de los más de 40 cerros que conforman Valparaíso, el puerto chileno caracterizado por sus centenarios ascensores, impactantes miradores hacia el mar, y sus antiguas construcciones, que le valieron ser declarado Patrimonio de la Humanidad, de la Unesco.

El resto de la población que no sufrió con el siniestro, se organizó para ayudar a los más de 10,000 damnificados.

Automóviles pasaban con bocinas para anunciar los lugares de acopio de comida, ropa y todo tipo de ayuda para quienes se quedaron sin hogar.

En tanto, decenas de jóvenes armados con palas y rastrillos, subieron hasta los cerros con el fin de ayudar a sus pobladores.

La mayoría de los muertos son ancianos que no pudieron salir a tiempo de sus hogares, ante el rápido avance de las llamas por una zona llena de maleza, residuos urbanos y surcada por vaguadas donde soplaba un fuerte viento”.

1 MIL viviendas destruidas en menos de 24 horas.

10 MIL personas evacuadas a refugios temporales.