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El presidente Dmitry Medvedev dijo el viernes que la bomba colocada en una parada de autobuses en la convulsionada región del norte del Cáucaso muestra que el terrorismo sigue siendo una amenaza para Rusia, al subir la cifra de muertos a 12.

Entre los muertos había una mujer que, según el ministerio del Interior regional, causó la explosión el jueves en Vladikavkaz, capital regional de Osetia del Norte.

Investigadores habían dicho el jueves que 11 personas murieron. La prensa rusa informó que una mujer herida en la explosión falleció en el curso de la noche. Docenas de personas fueron heridas.

Medvedev dijo que el ataque subraya la persistente amenaza del terrorismo en Rusia, que sufrió una ola de atentados a fines de la década del noventa y comienzos del siglo XXI, muchos de ellos cometidos por milicianos chechenios.

"Este evento ha demostrado que persiste una amenaza terrorista en este país", dijo Medvedev en declaraciones difundidas por la televisión. "No podemos bajar la guardia".

La explosión fue la más letal en muchos años en Osetia del Norte, que fue escenario del asalto a la escuela Beslan en el 2004, donde murieron centenares de personas, y de otros ataques terroristas.

La región es fronteriza con Chechenia, una provincia con un fuerte movimiento separatista, y con la región de Osetia del Sur, por la cual combatieron en agosto Rusia y Georgia, luego que Georgia lanzó una invasión.

La agencia noticiosa RIA-Novosti dijo que, de acuerdo al director del Comité de Investigaciones, un organismo federal, no hay evidencias de un vínculo con Georgia. Alexander Bastrykin también dijo que el atentado podría estar vinculado con discordias entre osetios e ingushianos, que persisten luego de letales combates por reclamos territoriales en 1992.