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Hace tres meses, el 8 de agosto de 2008, exactamente a las 11 de la noche con 26 minutos, Tsjinval, la capital de Osetia del Sur, fue sorprendida por un violento ataque militar y sometida a un intenso bombardeo. Georgia, en abierta violación a los acuerdos de paz, inició operaciones militares a gran escala contra una población que a esa hora, en su gran mayoría, dormía.

El New York Times señaló que observadores militares independientes indicaron que fuerzas sin experiencia de Georgia dieron rienda suelta a una artillería indiscriminada y disparos de misiles en la capital de Osetia del Sur, Tsjinvali, lo que puso en serio peligro a civiles, tropas de mantenimiento de paz rusas y observadores no armados acantonados en la región.

Los primeros resultados fueron desgarradores: miles de personas asesinadas y otras miles tuvieron que ser evacuadas hacia territorio ruso. Por lo menos 1600 personas murieron esa noche, producto de los ataques, dijeron fuentes militares rusas.

Bajo esas circunstancias, civiles, tropas de mantenimiento de paz rusas y observadores no armados estaban expuestos al peligro, agregó el informe del New York Times, citando versiones descritas como no concluyentes ni suficientemente extensas como para determinar cómo había comenzado la guerra.

Tras el bombardeo, tanques y francotiradores georgianos se apostaron en lugares estratégicos de la ciudad para aniquilar todo signo de vida. Fue una acción implacable donde los civiles se debatieron entre las llamas y las balas de los tanques georgianos en una desesperada lucha por salvar la vida, objetivo que muchos no consiguieron, dijeron sobrevivientes del ataque.

El papel de Rusia
El pueblo de Osetia del Sur pidió ayuda a Rusia. En los informes se destaca que las autoridades de Moscú, por más de nueve horas, apelaron en vano a la comunidad mundial para frenar el ataque, pero nadie alzó su voz. Rusia decidió actuar y salió en defensa de los ciudadanos rusos que viven en esas regiones, reconocieron autoridades moscovitas.

Cerca de las tres de la madrugada del domingo 9 de noviembre, los aviones rusos surcaron el cielo sobre Cjinvali, y por el túnel Roksky hizo su aparición la primera columna de tanques rusos. Esa presencia militar de inmediato calmó el accionar de los georgianos, y cuando los blindados enviados por Moscú aparecieron a Cjinval, los georgianos empezaron a retirarse.

Este mismo día, el Presidente de la Federación Rusa, Dmitry Medvedev, declaró que su país inició el operativo para detener el accionar bélico de Georgia; para defender a las fuerzas de paz y a los ciudadanos rusos que viven en esas regiones.