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El huracán Paloma, extremadamente peligroso con categoría 4 de una escala máxima de 5, aceleró su marcha y se acerca a la costa suroriental de Cuba, donde amenaza con impactar la noche del sábado y se evacuan a cientos de miles de personas a toda prisa.

Dos meses después de la devastación que provocaron los huracanes Ike y Gustav, Cuba está de nuevo en máxima alerta por Paloma, que ya causa penetraciones del mar y oleajes en la costa sureste, y tocaría tierra a las 20H00 locales del sábado (01H00 GMT del domingo), según el Instituto de Meteorología (Insmet).

"Podría haber algún debilitamiento antes de llegar a tierra a principios de la noche. Hay que prestarle toda atención a este peligroso huracán", dijo José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Insmet, que advirtió de vientos huracanados y lluvias torrenciales.

A las 16H00 locales (21H00 GMT) el ojo del ciclón estaba a 60 km al suroeste de Santa Cruz del Sur, en la oriental de Camagüey, y se aproxima a Cuba con vientos de 230 km/h, tras golpear Islas Caimán, según el Centro de Huracanes de Estados Unidos (NHC), con sede en Miami.

Paloma, calificado de "extremadamente peligroso" por tener categoría 4 en la escala de Saffir-Simpson, aumentó su velocidad de traslación a 17 km/h por lo que chocará con tierra mucho antes de la medianoche -como estaba previsto- cerca a Santa Cruz del Sur, para salir por el norte de Camagüey hacia el mediodía del domingo.

Los pobladores de Santa Cruz del Sur, en Camagüey, abandonan el lugar ante la proximidad de Paloma, exactamente 76 años después de que otro ciclón similar arrasó esa localidad del sudeste de Cuba, dejando más de 3.000 muertos, la mayor tragedia en la historia de la isla.

Una alarma ciclónica rige para las seis provincias del oriente de Cuba: Camagüey, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, así como en los municipios del sur de la central Ciego de Avila.

"Hay tremendo corre corre; en el pueblo la gente está tratando de poner a salvo sus cositas", declaró vía telefónica Evangelina Sánchez, una habitante del pueblo del norte de Camagüey.

Sólo en Camagüey las autoridades evacuaban a más de 200.000 personas, en la vecina Las Tunas unas 250.000, en tanto que en Holguín estaban ya a resguardo 118.000, según la Defensa Civil.

En el municipio de Chaparra, en Las Tunas, muy castigado por Ike, algunos pobladores desmontan los techos recién reparados, según relataron por teléfono a la AFP.

Miles de estudiantes internos en los campos de las provincias del oriente cubano eran llevados a sus casas, en tanto que también eran puestos a resguardo unos 3.500 turistas extranjeros que se encontraban en los cayos de Ciego de Avila.

Autoridades y la población prepararon albergues y alimentos para los evacuados. Casi todo el transporte terrestre, marítimo y aéreo estaba paralizado, con excepción de La Habana y la provincia de Pinar del Río, la parte más occidental de Cuba.

Este es el tercer huracán que afecta directamente a la isla en dos meses, Ike y Gustav arrasaron todo el país, dejaron siete muertos, unos 9.000 millones de dólares en pérdidas, y un gran desabastecimiento de productos agrícolas.

En un artículo publicado este sábado, el líder cubano Fidel Castro, alejado del poder por una grave crisis de salud, rechazó de antemano una posible "piadosa ayuda" de Estados Unidos por Paloma, exigió el cese del embargo, y pidió a los cubanos no desanimarse "por la adversidad".

El centro de Paloma pasó por el este de Gran Caimán, la principal de las islas Caimán, un territorio británico que basa su economía en el turismo y la banca, donde causó algunos daños, pero no se reportan víctimas.

"Los árboles fueron aplanados y no les quedó una hoja o una rama. El ciclón derribó postes y redes eléctricas que están en la calle", dijo a la AFP el comisionado Ernie Scott.

Según el gobernador de las islas, Stuart Jack, un barco de la Marina Real Británica llevará ayuda humanitaria a Islas Caimán.