Jorge Eduardo Arellano
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El G-20 decidió este domingo en Sao Paulo dar todos los pasos necesarios “para restablecer la confianza en los mercados y la estabilidad”, y pidió “más voz y representación de los países emergentes” en las instituciones financieras internacionales.

Los ministros de Economía y presidentes de bancos centrales de las mayores economías del mundo y de los países emergentes del Grupo de los 20 (G-20), cerraron su X Reunión sin propuestas concretas para la cumbre del sábado en Washington, pero dispuestos a hacer lo necesario para vencer la crisis.

Las primeras medidas contra la crisis financiera internacional demorarán de uno a tres meses, declaró el ministro brasileño de Economía, Guido Mantega.

“En unos 30, 60 ó 90 días debemos tener algunas soluciones para la crisis. Vamos a tener que cambiar la rueda del auto con el auto andando. Hay muchos detalles técnicos a ser discutidos, aunque ya tenemos un modelo de lo que es necesario hacer”, expresó Mantega.

La próxima semana, grupos técnicos discutirán aspectos específicos de propuestas para que sean una especie de guía de la cumbre de presidentes y jefes de estado del G-20 del próximo sábado en Washington, agregó.

“Hemos acordado extraer las lecciones de la crisis actual y adoptar las medidas necesarias para restablecer la confianza en los mercados y la estabilidad, y minimizar el riesgo de una nueva crisis”, declararon los ministros y presidentes de bancos centrales del G20.

En el comunicado oficial, los países del grupo “subrayan que las instituciones de Bretton Woods deben ser profundamente reformadas para reflejar más adecuadamente los cambios en la economía mundial y ser más eficaces ante desafíos futuros”.

Según el G20, “los países emergentes y en vías de desarrollo deben tener una mayor voz y representación” en esas instituciones emanadas de la histórica reunión de Bretton Woods, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

Brasil, en su “propuesta de acciones a corto plazo”, reclamó para los países emergentes “más voz y representación y mayores responsabilidades en la elaboración de reglas y en las deliberaciones de las IFI (Instituciones Financieras Internacionales)”.

La ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, declaró por su parte que “hubo una convergencia de puntos de vista sobre la respuesta” a la crisis.

Para David McCormick, Subsecretario para Asuntos Internacionales del Tesoro de Estados Unidos, se construyó un “sólido consenso” para la cumbre de Washington, sobre la necesidad de ampliar esfuerzos contra la crisis.

“Pienso que hemos encontrado un amplio acuerdo y un conjunto común de visiones sobre los desafíos que muchos de nuestros países tienen por delante”, dijo el estadounidense.

El grupo de naciones desarrolladas y emergentes expresó su convicción de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) “debe mejorar su capacidad de alerta con relación a las economías de importancia sistémica”, y defendió un “refuerzo de la vigilancia” a las actividades de la institución.

“La economía global está pasando por su más seria crisis financiera en décadas”, como resultado “de la adopción de riesgos excesivos y prácticas deficientes en mercados financieros” además de “políticas macroeconómicas inconsistentes”, señaló el comunicado.

El G-20 se integra con los países del G-7, la Unión Europea y los emergentes Australia, Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía.

En Sao Paulo también participaron los presidentes del FMI, del Banco Mundial (BM) y del Banco Central europeo.