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  • EFE

En medio de la tristeza y el llanto y bajo un sol abrasador fueron sepultados hoy colectivamente 28 de los 33 niños que murieron calcinados el pasado 18 de mayo en un autobús que se incendió cuando transitaba por una carretera del norte de Colombia.

La caravana fúnebre partió de Barranquilla, capital del departamento del Atlántico, y horas más tarde arribó al municipio de Fundación, donde vivía la mayoría de las víctimas del absurdo accidente y en donde se cumplieron sus exequias

A lo largo de los más de 130 kilómetros que separan a Barranquilla de Fundación, los comercios de los pueblos por donde pasó la caravana cerraron sus puertas y los lugareños izaron la bandera de Colombia y salieron con pañuelos, camisetas y globos blancos a darle el último adiós a los niños.

Desde el pasado 18 de mayo la población de Fundación, con unos 90.000 habitantes, vive esta tragedia luego de que un viejo autobús con más de medio centenar de personas a bordo, 50 de ellos niños de corta edad y de familias humildes, se incendió en el barrio Altamira cuando regresaba con los menores de un servicio religioso dominical.

Las llamas en cuestión de minutos devoraron el transporte ante la impotencia de numerosos vecinos que intentaron apagarlas pero que finalmente cobraron la vida de 31 pequeños, mientras que 20 más quedaron heridos, dos de los cuales fallecieron en los últimos días en un hospital de Barranquilla por la gravedad de las quemaduras.

El oficio religioso en Fundación fue encabezado por el Arzobispo de Barranquilla, monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, y al que también asistieron el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y otras personalidades de la vida nacional.

Santos saludó a los dolientes pero no habló en la ceremonia religiosa aunque a través de un Twitter expresó que "Con dolor despedimos a niños que murieron injustamente en Fundación. Solidaridad con sus familias. Medidas para que jamás ocurra de nuevo".

Luego de la ceremonia, los fallecidos fueron sepultados en ataúdes blancos en el "Parque Cementerio Ángeles de Luz", bautizado así en honor de los 33 menores.

La alcaldesa de Fundación, Luz Stella Durán, dijo que "aquí se quedan 28, dos se quedan en Santa Marta (capital del Magdalena), uno en Barranquilla y otro va para Venezuela".

Con el sepelio de los pequeños, los habitantes de Fundación cierran el capítulo de una tragedia que enlutó a toda Colombia.

La Fiscalía que investiga el caso formuló cargos por homicidio y lesiones personales al conductor del autobús, Jaime Gutiérrez Ospina, y al pastor Salvador Ibarra, quien hace parte de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia y quien supuestamente fue el encargado de contratar el vehículo.

Entre las irregularidades encontradas están que el autobús carecía de licencia de operación desde hace dos años, el exceso de pasajeros y la maniobra imprudente del conductor, que al parecer intentó solucionar un problema de encendido del motor vertiendo gasolina en el carburador, lo que pudo haber desencadenado el incendio y la tragedia que ha enlutado a Fundación y a Colombia.