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Barack Obama llegó a la Oficina Oval ayer lunes en su primer encuentro como presidente electo con el presidente George W. Bush, de quien heredará dos guerras y una crisis económica mundial, para iniciar la transición que tendrá lugar el 20 de enero.

En su programa semanal, Bush destacó el fin de semana que la elección de Obama representaba “un momento de triunfo” en la historia estadounidense.

“Velar para que esta transición se desarrolle sin contratiempos es una de mis prioridades en el tiempo que me queda”, señaló el mandatario.

Por su parte, Obama había respondido en un comunicado que él y su esposa, Michelle, deseaban “reunirse con el presidente Bush y la primera dama el lunes (ayer) para comenzar el proceso de una tranquila y efectiva transición”.

El presidente electo llegó en una limusina con diez minutos de anticipación a la Casa Blanca, luego de viajar desde Chicago, y se encaminó junto al 43° presidente de Estados Unidos a la Oficina Oval.

Estaba previsto que Bush y Obama mantuvieran conversaciones privadas sobre asuntos que atañen a Irak y la crisis económica, mientras que la primera dama, Laura Bush, debía guiar a Michelle Obama en una visita por los aposentos familiares de la Casa Blanca, que cuenta con 132 habitaciones.

Mucha prudencia en ambos líderes
Los dos líderes, quienes no efectuaron declaraciones en público, mostraron que contemplarían la tradición política, callando sus diferencias profundas y cualquier resentimiento para entablar una conversación profunda en privado sobre los desafíos mundiales que esperan a Obama.

Luego de dos años de una campaña volcada en parte a criticar duramente las “políticas fracasadas” de Bush, el demócrata se convertirá el 20 de enero en el primer presidente negro de Estados Unidos, en el primer traspaso de mando desde los atentados del 11 de setiembre de 2001.

Tras su elección el 4 de noviembre, Obama empezó a recibir diariamente los mismos reportes que Bush, y a mantener reuniones informales con varios líderes mundiales.

Aún así, Obama ha hecho hincapié en que no pretende interferir con el gobierno actual, pues Estados Unidos sólo tiene “un presidente por vez”.

Miembros del equipo designado por Obama para implementar la transición advirtieron que el futuro gabinete podría incluir algunas caras familiares, especialmente en el Pentágono.

“Estoy segura de que su administración incluirá a personas con diferentes horizontes”, dijo el domingo la copresidenta del equipo de transición de Obama, Valerie Jarret, consultada por la cadena NBC acerca de la posibilidad de que el futuro gobierno incluya a republicanos.

“Realmente cree que tomará mejores decisiones si está rodeado de personas con perspectivas diferentes. Por tanto, es muy importante para él tener esa diversidad alrededor de la mesa”, enfatizó Jarret, una allegada al matrimonio Obama y ex funcionaria de la municipalidad de Chicago (Illinois, norte) y codirectora de finanzas de la campaña electoral del senador demócrata.