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  • EFE

La Agencia Central de Información de EEUU (CIA) destruyó cintas de video de unos interrogatorios, en 2002, a dos supuestos terroristas por miedo de que se filtraran a la opinión pública y comprometieran la identidad de los agentes.

En una carta a sus empleados, el director de la CIA, Michael Hayden, afirmó que la agencia informó al Comité de Inteligencia del Congreso de EEUU de la existencia de las grabaciones y de que la intención de la CIA era destruirlas, según recogió el viernes la cadena CNN.

Hayden también señaló en la misiva que el órgano de supervisión interno de la CIA vio las cintas en 2003 y verificó que las técnicas empleadas en los interrogatorios eran legales.

Métodos severos para conseguir información

Según la carta, la CIA empezó a grabar los interrogatorios como un "test interno", después de que el presidente George W. Bush autorizara métodos más severos para conseguir información de supuestos terroristas. Estos métodos incluyeron el llamado "waterboarding" o "ahogamiento simulado", señalaron autoridades gubernamentales.

"La agencia se había propuesto proceder (en los interrogatorios) de acuerdo con la política legal establecida, por lo que, por iniciativa propia, comenzó a grabar los interrogatorios", precisó Hayden en su misiva.

La CIA decidió destruir las cintas de video en "ausencia de cualquier razón legal o interna para guardarlas", lo que ocurrió en 2005.

"Las cintas guardaban un serio riesgo de seguridad. Si hubiesen trascendido a la opinión pública, habrían permitido la identificación de nuestros compañeros en la CIA que trabajaron con el programa (de Bush) y habría expuesto a ellos y a sus familias a represalias de Al Qaeda y sus simpatizantes", dijo Hayden.

La CIA sólo grabó los interrogatorios de los dos primeros terroristas detenidos en ese preciso momento en EEUU, entre ellos Abu Zubaydah.

Este detenido habló a la CIA bajo un duro interrogatorio sobre Ramzi Binalshibh, un supuesto cómplice en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Binalshibh fue detenido e interrogado, lo que, junto a la información proporcionada por Zubaydah, llevó a la captura en 2003 de Jalid Seij Mohammed, el cerebro confeso del 11-S.

El director de la CIA argumentó, además, que una de las razones por las que se grabaron los interrogatorios fue para tener documentación.

"La agencia pronto determinó que sus informes eran completos y exactos y que no había ninguna necesidad de guardar las cintas", indicó Hayden.