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La policía guatemalteca investigará la posible participación de sus agentes en el crimen en que al menos 15 personas fueron asesinadas cuando desconocidos les dispararon e incendiaron el autobús que los transportaba desde Nicaragua a esta capital.

"No tenemos compromisos con nadie, somos profesionales y vamos a investigar esa información que dice que hay involucramiento de agentes", dijo a la AP el director adjunto de la policía Nacional Civil guatemalteca, Rember Larios.

La información a la que se refiere es un dato publicado por los medios de comunicación locales en que uno de los familiares de los ocupantes del autobús contó que el último contacto que tuvieron fue cuando éste le indicó que habían sido detenidos por la policía de fronteras.

El crimen guarda inquietantes similitudes con el asesinato de tres miembros salvadoreños del Parlamento Centroamericano y su conductor en febrero de 2007.

En ambos casos los autores del crimen destrozaron el interior del vehículo para buscar en supuestos compartimentos secretos y también fueron quemadas las víctimas dentro del automotor.

Por el asesinato de los parlamentarios siete policías fueron capturados gracias a que localizadores satelitales registraron constantemente la ubicación de la patrulla en que se transportaban. Ahora pedirán los informes del recorrido de las patrullas de la zona en las horas previas al crimen.

Mientras tanto el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) de Guatemala realiza pruebas de ADN a los familiares de las probables víctimas, cuyos cuerpos calcinados fueron hallados dentro del autobús atacado.

Una lista divulgada por el ministerio de Gobernación nombra a 15 nicaragüenses y un holandés como pasajeros de la unidad de transporte. Hasta ahora las autoridades no han confirmado la identidad de ninguno de los fallecidos.

"Se han hecho al menos dieciocho pruebas a familiares hasta el momento", dijo el martes a la AP el vocero del Ministerio Público, Luis Ismatul.

Los familiares de las víctimas del crimen cometido el sábado por desconocidos en una población ubicada a unos 140 kilómetros al este de la capital llegaron a Guatemala desde el lunes por la tarde. Unas 20 personas esperaban a entregar muestras de material genético a técnicos del Inacif para cotejarlo con los cadáveres encontrados en el bus. Los resultados podrían demorar un mes.

Azucena Rivera, de 54 años, madre de Dulce María y José Miguel Rivera Martínez, quienes figuran en el listado de ocupantes del autobús, dijo a AP telefónicamente desde Chinandega, Nicaragua, que su marido, José Miguel Rivera Salazar, viajó a Guatemala el lunes para hacerse las pruebas en la capital.

"El pobre tuvo que viajar al aventón en un furgón de carga porque no tenemos dinero para pagar el pasaje", dijo el martes la mujer entre sollozos.

"Mi hijo vivía en Guatemala porque aquí no hay trabajo", dijo.

Agregó que su hija Dulce María deja 4 hijos pequeños y había decidido también marcharse del país por los mismos motivos.

En la lista de ocupantes del autobús figura un ciudadano holandés identificado como Robert Anders. Sus apellidos no fueron revelados ya quienes elaboraron la lista del ministerio de gobernación, colocaron el nombre de la ciudad de donde él procede en lugar de los apellidos, dijo a la AP el cónsul holandés en Guatemala, Peter Frerichs.

Frerichs también indicó que la familia de este holandés, de 24 años, reportó haber perdido contacto con él. "Estaba estudiando turismo, había terminado una práctica en una empresa nicaragüense y hoy (martes) tenía que haber volado de vuelta a Holanda", añadió el diplomático.

La embajada no confirmará la muerte ni la identidad del fallecido hasta que haya una identificación científica del cadáver.