•   Kiev, Ucrania  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Los llamamientos a un alto el fuego en el este de Ucrania son cada vez mayores, tras la primera toma de contacto entre el nuevo presidente del país, Petró Poroshenko, y un emisario del Kremlin.

“Continúa el proceso para poner fin al enfrentamiento militar en el este del país. Todos los que soñaban con una guerra civil, ya se pueden ir olvidando”, aseguró ayer Mijail Koval, ministro de Defensa de Ucrania.

Koval explicó que el nuevo líder ucraniano ha marcado el rumbo del arreglo de los problemas del este rusohablante por medios pacíficos, por lo que Kiev pasará “del estadio de un conflicto militar al terreno de un proceso negociador”.

“Los ucranianos han entendido que las armas solo se usarán contra aquellos que han optado por la senda del terror, en cuyas manos hay sangre inocente, quien rompió la paz y la tranquilidad en nuestro país”, dijo.

Primeros pasos

Poroshenko, que tomó posesión el sábado, dio anoche los primeros pasos al reunirse con el nuevo emisario para Ucrania de la OSCE, la suiza Haidi Tagliavini, en presencia del embajador ruso, Mijaíl

Zurábov, quien regresó a Kiev tras ser retirado durante los disturbios de febrero que dieron paso al derrocamiento del anterior presidente, Víktor Yanukóvich.

Este encuentro fue acordado el viernes en Normandía (Francia) por Poroshenko y el presidente ruso, Vladímir Putin, que coincidieron al abogar por un alto el fuego en el este de Ucrania, donde se acaban de cumplir dos meses de sublevación contra Kiev.

Debemos declarar un alto el fuego esta misma semana. Para mí, cada día que muere gente, cada día que Ucrania paga tan alto precio, es inaceptable”, subrayó el domingo Poroshenko.

Para ello, aseguró que, “primero, hay que restablecer el

funcionamiento de las fronteras de Ucrania para garantizar la seguridad de cada ciudadano ucraniano que vive en el Donbass (cuenca hullera en Donetsk y Lugansk), independientemente de sus simpatías políticas”.

Rebeldes avanzan

Ucrania reconoce que ha perdido a manos de los rebeldes el control de parte de su frontera en la región de Lugansk, por donde entrarían mercenarios rusos, por lo que Poroshenko ha propuesto un corredor para que abandonen territorio ucraniano.

Mientras, en un gesto de buena voluntad, Putin ha ordenado reforzar la vigilancia de la frontera para evitar incursiones ilegales.