•   Bagdad, Irak  |
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  • AFP

Los yihadistas avanzaban este viernes desde tres puntos hacia Bagdad, tras hacerse fuertes en los territorios conquistados en el norte de Irak, prosiguiendo una ofensiva fulgurante salpicada de ejecuciones sumarias, según la ONU, y que ha llevado a Estados Unidos a plantearse una intervención.

Los combatientes del grupo radical sunita del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), que están a menos de 100 kilómetros de Bagdad, avanzan hacia la capital iraquí desde la provincia de Al Anbar en el oeste del país, la de Saladino al norte, y la de Diyala al este.

Según testigos, cientos de militantes se están apiñando cerca de la ciudad de Samarra, 110 kilómetros al norte de Bagdad, para tratar otra vez de tomarla.

A tomar las armas

Ante el cariz que toma la situación, el gran ayatola Ali al Sistani, la más alta autoridad chiita del país, ha llamado a los iraquíes a tomar las armas contra los extremistas sunitas del EIIL, en un país que tiene muy fresco el recuerdo de la violencia sectaria de 2006-2007.

El gobierno ha anunciado por su lado un plan nuevo para defender Bagdad, con un despliegue masivo de fuerzas que cuenta con el apoyo de voluntarios civiles.

Ante la impotencia del poder iraquí, dominado por los chiitas, y de su ejército, el presidente norteamericano Barack Obama dijo que su equipo de seguridad nacional se plantea “todas las opciones”, aunque descartó desplegar tropas en tierra, retiradas desde 2011. Un alto funcionario norteamericano mencionó la posibilidad de movilizar drones.

Aprovechando la desbandada de las fuerzas armadas, miles de yihadistas han tomado desde el martes toda la provincia de Nínive (norte), incluyendo su capital, Mosul, Tikrit y otras regiones de la provincia de Saladino, y zonas de las provincias de Diyala y de Kirkuk.

ARMAN A VOLUNTARIOS

El primer ministro Nuri al Maliki, un chiita en el poder desde 2006 y tachado de autócrata por sus detractores sunitas e incluso chiitas, ha urgido a las tribus a formar unidades de voluntarios para ayudar al ejército regular.

Su gobierno está debilitado por las divisiones confesionales, y la minoría sunita lo acusa de estar marginándolos del poder