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Colombia votó este domingo para elegir a su próximo presidente en una jornada electoral que se desarrolló sin violencia y en comicios fundamentales para el futuro del proceso de paz con la guerrilla.

El mandatario Juan Manuel Santos, que opta a un segundo periodo de cuatro años para sellar la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), y Óscar Iván Zuluaga, inicialmente virulento opositor a esos diálogos, se midieron en un balotaje que los analistas anticipaban reñido.

"Oficialmente cierran los puestos de votación en todo el territorio nacional", informó la Registraduría Nacional, que estima anunciar un resultado hacia las 17H00 locales (22H00 GMT) con el 95% de los votos escrutados.

El ente electoral no informó en lo inmediato el índice de participación para un universo de más de 32 millones de electores.

"Hoy, en este día tan importante, se están definiendo grandes cosas para el futuro de nuestra nación", dijo Santos, al votar en la sede del Congreso junto a su esposa y sus tres hijos.

"Ayer (sábado) ganó nuestra selección Colombia, hoy gana nuestra democracia", añadió, evocando el debut del equipo nacional de fútbol en la Copa del Mundo con goleada de 3-0 ante Grecia.

Los ecos del festejo por la participación del país en el Mundial, tras 16 años de ausencia en el torneo y celebrada por ambos candidatos, persistían este domingo y muchos ciudadanos fueron a votar con la camiseta amarilla de la selección.

"Espero que el resultado me favorezca (...) para trabajar por la búsqueda de una paz negociada sin odios, sin rencores", señaló Zuluaga, delfín del popular expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), luego de sufragar acompañado de su esposa en una zona acomodada de la capital.

De su lado, Uribe, un influyente senador electo y encarnizado opositor de Santos, destacó su esperanza de "un país seguro y en paz" con Zuluaga y acusó a los guerrilleros de "obligar con fusiles a las personas a votar por el candidato-presidente Santos".

Santos, un liberal de 62 años, y Zuluaga, un derechista de 55, ambos exministros de Uribe y otrora aliados políticos, se encontraban en un empate técnico, según las últimas encuestas.

En la primera vuelta del 25 de mayo, Zuluaga venció con 29.3% de los votos frente a 25.7% de Santos, con una abstención del 60%.

La paz en el centro del debate

El proceso de paz con las FARC, principal grupo rebelde del país, que el gobierno impulsa desde noviembre de 2012 en La Habana, ha dominado el debate electoral.

"Tengo pintada la paz en la mano porque es lo que busca el pueblo colombiano: la paz", dijo a la AFP Ana Leonor Mateus, una pensionada de 80 años, en el centro de la capital.

En el norte de la ciudad, Teresa Fonseca, un ama de casa de 71 años, explicó su voto por Zuluaga porque "no está dispuesto a negociar la paz a cualquier precio".

El conflicto armado de medio siglo, que ha involucrado a otras guerrillas de izquierda, a paramilitares de derecha y a agentes del Estado, ha dejado más de 220,000 muertos y cinco millones de desplazados.

Santos busca seguir con las negociaciones, que ya produjeron avances en temas como reforma rural, participación política de los guerrilleros, narcotráfico y reconocimiento a las víctimas, con la promesa de que la paz beneficiará a todos, en un país donde un tercio de los 47 millones de habitantes son pobres a pesar de un crecimiento superior al 4% anual.

Determinado a una pacificación "integral", el mandatario reveló esta semana el inicio de conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), segunda guerrilla del país, un anuncio que su rival consideró "electorero".

Zuluaga, al principio un feroz opositor a los diálogos, suavizó su discurso en esta segunda fase de la campaña, planteando una negociación condicionada.

Preocupado por la "impunidad" de los guerrilleros, Zuluaga exige un mínimo de cárcel para sus jefes y la revisión de los acuerdos ya alcanzados.

"No hay duda de que si Santos gana, será un voto por la paz; pero si Zuluaga gana, habrá un retroceso en esa vía", dijo el historiador Medófilo Medina en declaraciones al diario El Tiempo.

Según la Policía, la jornada ha transcurrido "en absoluta tranquilidad", en medio de la tregua unilateral decretada por las FARC. El ELN no se plegó por su parte al cese al fuego, pero se comprometió a respetar el desarrollo de los comicios.

Unos 246,000 policías y militares vigilan la jornada electoral, acompañados por más de un centenar de observadores internacionales.