• ERBIL, IRAK |
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  • AFP y EFE

Mientras el portavoz del Ejército iraquí, Qasem Ata, aseguraba ayer que sus tropas mantienen el control de la refinería de Biyi, activistas locales negaban dicha información afirmando que esta permanece ocupada por insurgentes suníes desde el lunes, tras varios días de enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales.

Diversas fuentes informaban ayer que el Ejército de Irak combatía a grupos insurgentes por el control de la principal refinería de Irak, al tiempo que el secretario de Estado norteamericano John Kerry presionaba para lograr la unidad frente a la ofensiva yihadista que ha dejado ya más de mil muertos.

Kerry se entrevistó en Erbil, al norte de Irak, con los dirigentes kurdos luego de haber prometido a Bagdad un apoyo “intensivo” para detener la ofensiva que hizo posible a los yihadistas tomar amplias zonas del territorio, desplazar centenares de miles de iraquíes y poner bajo presión al primer ministro chiita Nuri al-Maliki.

El funcionario de la Casa Blanca trata de forzar una unión entre las diferentes fuerzas políticas de Irak ante la ofensiva de los insurgentes sunitas.

Los insurgentes, liderados por el grupo yihadista Estado Islámico en Irak y el Levante, EIIL, han tomado varios territorios iraquíes del norte, el oeste y el este en una ofensiva relámpago ante un ejército débil.

El martes, el ejército bombardeó la ciudad de Baiji (a 200 km al norte de Bagdad) y mató al menos a 19 personas.

Carnicería

“Al menos 757 civiles murieron y 599 resultaron heridos en las provincias de Nínive, Diyala y Saladino entre el 5 y 22 de junio. Por lo menos otras 318 personas murieron y 590 resultaron heridas durante el mismo período en Bagdad y en las regiones del sur”, declaró un portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville, en rueda de prensa.

La misión de Kerry se anuncia, sin embargo, complicada. El presidente kurdo, Masud Barzani, llamó a la dimisión de Maliki y este parece querer mantenerse en el poder pese a las críticas.

Las profundas divergencias que minaban al país antes de la ofensiva yihadista impiden la formación de un nuevo gobierno, surgido de las elecciones de abril donde el bloque de Maliki llegó en cabeza. La ofensiva ha intensificado la necesidad de salir de este bloqueo.

Avance insurgente

En un hecho que complica todavía más la situación, las fuerzas kurdas tomaron varios sectores tras la retirada del ejército ante el avance de los insurgentes, entre otros en la ciudad multiétnica y petrolera de Kirkuk, que los kurdos quieren incorporar a la región autónoma.

Desde el 9 de junio, los yihadistas del EIIL se han hecho con Mosul, segunda ciudad de Irak, gran parte de la provincia de Nínive (norte), Tikrit y otros sectores de las provincias de Saladino (norte), Diyala (este) y Kirkuk (norte) y controlan cuatro ciudades de Al Anbar.

0.13 POR CIENTO descendió ayer el petróleo en Texas, y el barril cerró en 106.03 dólares, en una jornada de pocos movimientos, pero pendientes de la crisis en Irak.

52 POR CIENTO de los estadounidenses desaprueba la forma en que el presidente de EE.UU., Barak Obama, ha manejado la crisis en Irak.

“Irak se desintegra”

El presidente kurdo, Masud Barzani, consideró al primer ministro chiita Nuri al-Maliki “responsable de lo ocurrido” en Irak en una entrevista al canal estadounidense CNN.

“Irak claramente se está desintegrando y es evidente que un gobierno federal o central ha perdido el control sobre la totalidad” del país, según Barzani.

El secretario de Estado norteamericano John Kerry, para quien la ofensiva yihadista representa una “amenaza existencial” para Irak, prometió un apoyo más “eficaz” si las fuerzas políticas obran por la unidad del país.

Mientras tanto, el Pentágono anunció ayer que ha movilizado a 130 miembros de las fuerzas especiales para comenzar la misión de asesoramiento a las fuerzas de seguridad iraquíes que prometió el presidente estadounidense, Barack Obama.

Después de Irak, Kerry viajará a Bruselas para una reunión ministerial de la OTAN y luego a París. Había viajado anteriormente a Egipto y Jordania, país vecino de Irak, que reforzó su dispositivo de seguridad en la frontera por temor a un contagio.