•   París, Francia  |
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En Francia, un grupo partidario del presidente electo estadounidense Barack Obama creado hace meses se está trasformando en una campaña en favor de la diversidad política. En Gran Bretaña, un grupo de votantes negros dice haber sido inundado de llamados y haber aumentado su concurrencia.

En Austria, un activista nacido en Ruanda ha enviado cartas a los grandes partidos exhortándoles a presentar candidatos de minorías. Y en Alemania, el personal del político turco Cem Ozcemir lanzó un grupo en Facebook llamado "Yes we Cem", glosando el lema de Obama "Yes we can" (Sí podemos).

La victoria de Obama inspira esperanzas y parece haber plantado el germen de un impulso al cambio en la elite política europea de una blancura casi inmaculada. No está claro si estos esfuerzos darán frutos o si sólo responden a la euforia del momento. Aunque las encuestas indican que la mayoría en casi todos los países europeos favorecieron a Obama sobre John McCain, muchos dicen que Europa misma está lejos de votar por un líder de una minoría étnica.

Por supuesto, la victoria del hijo de un hombre negro de Kenia y una mujer blanca de Kansas ha despertado esperanzas en muchas partes del mundo en desarrollo. Pero en lugares como Gran Bretaña y Francia, que se han enorgullecido de sus democracias, también ha enfatizado qué lejos están sus gobiernos de reflejar la diversidad racial actual.

Europa y Estados Unidos —país relativamente joven— tienen antecedentes muy diferentes en lo que a raza se refiere.

Estados Unidos es mucho más diverso: las minorías componen ya un tercio de la población. Por comparación, el ministerio del interior alemán dice que los "extranjeros" representaban un 8,2% de la población en el 2006. Y los grupos que luchan contra la discriminación calculan que los negros y la gente de origen norafricano —mayormente de las ex colonias— componen por lo menos el 10% de la población francesa. Ninguno de los dos países lleva estadísticas oficiales sobre la composición racial.

Sin embargo solamente diez legisladores de la cámara baja del parlamento alemán de 613 bancas provienen de minorías. Y en Francia, la cámara baja tiene un solo legislador negro entre 555 elegidos del territorio continental francés.

"El voto a Obama suena como una crítica de las políticas francesas escleróticas, viejas y desgastadas, y no solamente aquí", comentó Faycal Douhane, socialista de ascendencia argelina que preside una asociación de alcaldes en la región de París. "Es embarazoso para Francia".