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  • AFP

El poderoso tifón Neogur golpeó el ayer las islas de Okinawa, en el sur de Japón, dejando dos muertos y obligando a más de medio millón de personas a refugiarse en un lugar seguro.

Se registraron ráfagas de viento de hasta 216 kilómetros por hora y lluvias torrenciales, lo cual motivó que se cancelaran cientos de vuelos, al igual que los trayectos en barco entre las islas.

En la capital, Naha, los semáforos dejaron de funcionar y las televisoras mostraban imágenes de calles desiertas barridas por vientos violentos y lluvias torrenciales, con árboles caídos, ramas rotas en las carreteras y el océano completamente desencadenado.

La Guardia Costera y la Policía afirmaron que se halló muerto a un hombre de 62 años, tras haberse caído de su barco en aguas agitadas, cerca de la tierra firme. El canal público NHK afirmó que un pescador de 81 años de edad había muerto en la prefectura de Kumamoto.

sin agua ni ENERGÍA

Por otra parte, la Policía de Okinawa indicó que por lo menos cuatro personas resultaron heridas. NHK estimó que había 25 heridos.

Las escuelas estaban cerradas y alrededor de 70,000 viviendas de Okinawa estaban sin electricidad, afirmó NHK.

“No tenemos agua ni electricidad, pero el gas sigue funcionando”, declaró Takura Ogawa, que vive en Chatan, una ciudad del centro de Okinawa.

Alerta especial

La agencia meteorológica japonesa emitió ayer una “alerta especial” para la principal isla de Okinawa, donde viven alrededor de 1.2 millones de personas, en previsión de vientos fuertes, lluvias torrenciales y olas gigantes que ya estaban afectando a las zonas meridionales.

“Es una situación excepcional, con un peligro potencial enorme y queremos que la población esté en un lugar seguro y siga las instrucciones de las autoridades locales”, advirtió un responsable de la agencia.