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  • AP

El presidente Tabaré Vázquez impuso el viernes el veto a artículos que despenalizaban el aborto en una ley de Salud Sexual y Reproductiva y de inmediato fue acusado de "autoritario" por organizaciones femeninas.

La presidencia divulgó en su página digital la resolución indicando que "se observan en forma total, por razones de constitucionalidad y conveniencia, las citadas disposiciones" que despenalizaban el aborto.

El comunicado señaló que para respaldar su decisión el Presidente recurría a compromisos internacionales, como el Pacto de Costa Rica, y a la propia Constitución uruguaya.

El veto fue enviado al Congreso que en 30 días debe convocar a la Asamblea General Legislativa (congreso pleno) donde el oficialismo no cuenta con mayoría de 78 en 130 bancas para poder levantarlo, por lo cual quedaría a firme y esa ley no podrá volver a ser presentada en esta legislatura.

La organización femenina por Democracia, Equidad y Ciudadanía consideró la decisión un "acto de autoritarismo que implica un retroceso enorme para el sistema democrático y tras manifestar "profunda indignación", sostiene que "la voluntad del Presidente no representa la voluntad del país".

La ley había sido sancionada el 5 de noviembre en la Cámara de Diputados por 49 a 48 votos y el martes en el Senado, por 17 en 30, dejando en evidencia las divisiones políticas, sociales y con la advertencia de excomunión de parte de la Iglesia Católica.

El obispo Pablo Galimberti dijo a la AP el viernes que "primero felicito al presidente por su firme convicción ética. Eso que hizo es un sí a la vida humana. Un sí a los niños y niñas que van a nacer. Es un valioso e histórico gesto del presidente".

Respecto de la excomunión a quienes votaron a favor de la ley, monseñor Galimberti atenuó las implicaciones al señalar que "es un asunto de cada obispo, de cada diócesis que tiene conocimiento de legisladores que han votado y eso es público.

Galimberti está a cargo de la diócesis que comprende los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, sobre el litoral oeste del Uruguay.

No salimos a la caza de brujas. Pero lo que considero es que si un legislador votó la ley y quiere comulgar, el párroco previamente y con discreción puede hablar con él y decirle que no se corresponde su actitud del voto con la comunión y debe arrepentirse".

El senador Eduardo Lorier del Partido Comunista, dijo a la AP que "el veto era una historia anunciada, por eso consideramos que la salida democrática que queda para un asunto de este tipo es un plebiscito. En la realidad, el veto marca una confrontación de poderes".

Lorier admitió que "no tenemos mayorías para levantarlo". Por lo cual todo quedará igual; el aborto penalizado.