•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • ACAN-EFE

Los países centroamericanos concluyeron hoy en Tegucigalpa una conferencia sobre migración infantil con un llamamiento a la responsabilidad compartida y a garantizar el respeto a los derechos humanos de los menores que emigran solos a Estados Unidos en busca de sus padres.

La migración tiene "una dimensión subregional", por lo tanto, la respuesta "debe basarse en un principio de responsabilidad compartida, integración y coordinación", subraya una declaración oficial leída por la canciller hondureña, Mireya Agüero, al concluir el evento en Tegucigalpa.

Además, es necesario articular "esfuerzos entre los países de origen, tránsito y destino, con un decidido compromiso entre todos los actores, incluyendo gobiernos, sociedad civil en su conjunto, sector privado, organismos subregionales, regionales e internacionales con experiencia en la temática".

Agüero indicó que es necesario abordar en el corto plazo "la dimensión humanitaria" del problema migratorio, tomando "en consideración especial" los niños y adolescentes no acompañados que se encuentran detenidos en las fronteras o albergues de Estados Unidos.

También se puede frenar la migración "llamando la atención sobre los riesgos que enfrentan en este tránsito particularmente las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes", añade el documento oficial.

Los países de la región destacaron que "es obligación" de los Estados de origen, tránsito y destino "respetar y garantizar los derechos humanos, la no discriminación, el debido proceso y la reunificación familiar" de los migrantes.

Centroamérica, con la cooperación de la comunidad internacional y de la sociedad civil, debe trabajar en las causas que obligan a miles de personas a emigrar, según la declaración.

La violencia en todas sus dimensiones, el narcotráfico, la pobreza, la inequidad, la exclusión social, la falta de oportunidades y la reunificación familiar son algunas de las razones por las cuales los menores centroamericanos deciden emigrar ilegalmente a EEUU, según autoridades de la región.

Entre octubre de 2013 y junio pasado, oficiales estadounidenses han detenido a más de 52,000 menores no acompañados entrando a Estados Unidos de manera ilegal, la mayoría provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala.