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  • Agencias

Entre el yunque de las pandillas y el martillo de las leyes migratorias de EE.UU., miles de centroamericanos indocumentados recuerdan el miedo por el que decidieron emigrar a diferentes países.

Los que huyen son originarios de los países del llamado Triángulo del Norte de Centroamérica (Guatemala, El Salvador y Honduras), donde las pandillas (maras) operan de manera organizada en extorsiones, secuestros, narcotráfico y otras actividades criminales.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Centroamérica, Fernando Protti, informó este lunes que al menos 19,000 personas han huido de Honduras, El Salvador y Guatemala, debido a la violencia, según información difundida por diferentes portales noticiosos en internet, citando a la agencia Notimex.

El funcionario aseguró que desde hace tres años trabaja con las personas que han estado huyendo por violencia.

“Me golpearon”

Uno de estos casos es el de un joven procedente de Honduras que se hace llamar “Milton” por miedo a posibles represalias.

“Ellos (los pandilleros de la Mara Salvatrucha) sí me golpearon y todo eso; pero digo yo, con que esté con vida es suficiente”, afirmó con resignación “Milton”, de 17 años.

“Yo me vine huyendo de eso, de las pandillas, porque digo yo, ¿qué voy a estar haciendo aquí (Honduras) sabiendo que en cualquier rato me van a matar?”, declaró a Efe en una entrevista con su madre, que también quiso mantener el anonimato.

“Los pandilleros que quieren matar a mi hijo son los mismos que mataron a mi papá y a otros señores en 2005”, dijo a Efe “María”, quien supo que “Milton” emprendió viaje con unos pocos centavos después de una paliza que le propinaron pandilleros de la Mara Salvatrucha (MS).

Historias de sufrimientos

Tras llegar a EE.UU., “Milton” estuvo un mes retenido en un centro de detención tejano y en un albergue en Tucson (Arizona), en donde otros menores, algunos víctimas de extorsión, le contaron sus historias de sufrimiento debido a las pandillas MS y Mara 18.

Las personas que huyen de la violencia en Centroamérica escogen diferentes países, pero principalmente Estados Unidos, el que se ha visto en problemas por una avalancha de niños que llegan solos a la frontera.

 

Las mujeres corren el peligro de ser abusadas o secuestradas para meterlas a la prostitución, según una de las jóvenes que huyó de Honduras

 

Migrantes tratados como animales

CRIMINALIDAD. El presidente de la organización Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA), Leoncio Velásquez, dijo a Efe que por “la descomposición social” en Centroamérica los menores emigran, y “las autoridades aquí los tratan como animales”.

“Igual como se les ayudó a otras comunidades con crisis humanitarias, como los huérfanos de Europa de la Segunda Guerra Mundial, lo justo sería que EE.UU. ayude a los niños centroamericanos que están llegando por el terror a morir”, apuntó.

“Karen Elizabeth” es otra joven hondureña que vivió una experiencia similar a la de “Milton”. Al cruzar la frontera se entregó a la Patrulla Fronteriza en Texas, y después de estar detenida casi un mes en el albergue para niños inmigrantes de la base naval de Oxnard (California), se reunió con su madre hace tres semanas.

“Los peligros que corren las señoritas en Honduras son ser abusadas o secuestradas para meterlas a la prostitución”, dijo a Efe “Karen Elizabeth”.

“A los varones los secuestran o los fuerzan a pertenecer a las pandillas, intimidándolos, o les meten mucho miedo, haciéndoles creer que les van a hacer algo a sus familiares”, contó.

“María del Carmen”, madre de la menor, explicó a Efe que decidió que su hija emigrase después de saber que un menor de su vecindario murió después de un asalto sexual cometido en represalia por una pandilla.

“Si eso le pasó a un varón, a una niña ¿qué no le pueden hacer?”, se cuestionó “María del Carmen”.

“Estos niños sufren para llegar hasta donde están y que después los deporten para el lugar donde están arriesgando su vida “, explicó la madre.