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Israel está interesado en que la comunidad internacional colabore en el desarme de la Franja de Gaza, en una casi insólita desviación de la tradicional política de confiar su seguridad, única y exclusivamente, a sus fuerzas armadas.

Así lo han filtrado en los últimos días varios funcionarios de Gobierno próximos al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que aseguran que éste quiere involucrar a los países occidentales y árabes moderados -entre ellos Egipto y Jordania- para resolver de una vez por todas la situación en la Franja.

"El primer ministro quiere establecer un marco internacional para la desmilitarización de Gaza, que supervise la entrada de gentes y bienes al enclave y que evite el contrabando (de armas)", afirma hoy el diario "Haaretz", que cita a una alta fuente del Gobierno.

En ese sentido, la idea que estudia el Consejo de Ministros para el día de después de la ofensiva "Margen protector" contempla el levantamiento del bloqueo que Israel impuso a Gaza en 2007, cuando el movimiento islamista Hamás expulsó de allí a las fuerzas del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás.

Israel impuso ese bloqueo, que ha endurecido y aliviado según las circunstancias políticas en la zona y las presiones internacionales, para impedir que Hamás y otras milicias introdujeran armas de contrabando en la Franja.

Pero a juzgar por la capacidad ofensiva que Hamás está demostrando en esta guerra, en la que ya ha matado a medio centenar de militares israelíes y lanzado más de 2.500 cohetes contra Israel, ha quedado manifiesto que el bloqueo no ha cumplido su objetivo, coinciden en señalar los principales analistas israelíes.

"Uno nunca sabe lo que los grupos terroristas habrían introducido sin el bloqueo, pero no hay duda de que en este momento se requiere una nueva forma de pensar", reconoció un exjefe de la Marina israelí que estos días hace de comentarista en el Canal 10.

Políticos de la oposición e incluso del Gobierno, hablan abiertamente de una solución que aborde el bloqueo, origen de las reclamaciones de Hamás y que desde hace años tiene a la población de Gaza sumida en la pobreza y expuesta a los enfrentamientos armados entre las facciones armadas e Israel.

Las propuestas elevadas, que recuperan ejemplos como la participación de la UE en la apertura de Rafah en 2005 o el despliegue de una mayor fuerza internacional de paz en el sur del Líbano en 2006, incluyen la apertura de pasos entre Gaza y Egipto bajo supervisión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y la relajación progresiva del cierre en las terminales con Israel.

El ministro israelí de Transportes, Israel Katz, uno de los halcones en el Gobierno de Netanyahu, ha planteado incluso la posibilidad de construir una terminal artificial frente a las costas de Gaza para la inspección de todos los barcos que entren y salgan.

El denominador común de todas ellas es la participación de la comunidad internacional tanto en la reconstrucción de Gaza, lo que requerirá más de 1.000 millones de dólares según estimaciones iniciales, como en su desmilitarización mediante un mecanismo que supervise la entrada "de fondos, materiales de construcción y armas, con el fin de verificar que no son usados para el terrorismo".

Una de las quejas que Netanyahu ha transmitido a los mandatarios extranjeros, entre ellos el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, es la de que la comunidad internacional exige constantemente a Israel aliviar el bloqueo, pero no supervisa ni condena a Hamás por aprovecharlo para sus fines bélicos.

El ejemplo más claro denunciado por Israel es el permiso que dio en 2013, tras sucesivas peticiones de Naciones Unidas, EEUU y la UE, para el ingreso de miles de toneladas de cemento a la Franja, que después ha sido empleado en la construcción de kilométricos túneles.

"En lugar de que la comunidad internacional permita que los fondos entren en la Franja a través de Hamás, y de que el hormigón y el cemento sirvan para la construcción de ilimitados túneles, debe haber (un mecanismo) de inspección y supervisión", instó ayer Netanyahu en una comparecencia en Tel Aviv.

El primer ministro se quejó de que Israel ya había elevado estas preocupaciones, pero "no fueron tomadas en serio".

"¡Esto debe cambiar!", esgrimió al poner la desmilitarización de la Franja en lo más alto de la agenda israelí en las negociaciones para un alto el fuego que no acaba de llegar.

Según el "Haaretz", Netanyahu ha pedido ideas a varios líderes internacionales sobre cómo podrían ayudar a aplicar estos objetivos, lo que implícitamente supone un inusual reconocimiento por Israel de los límites de la fuerza militar.