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  • EFE

El sacerdote español Antonio Rodríguez, detenido hace una semana por supuesta colaboración con pandillas en El Salvador, acudió a una audiencia judicial por nuevas acusaciones de la Fiscalía.

A la audiencia, en un Tribunal Especializado de Instrucción de San Salvador, asisten otras 37 personas vinculadas en distintos hechos y se prevé que la resolución tarde varias horas.

Rodríguez recibió medidas cautelares el lunes por otras acusaciones de la Fiscalía General de la República, pero siguió detenido en una dependencia policial en espera de la nueva audiencia.

Decenas de feligreses y miembros de organizaciones sociales se apostaron frente al tribunal con pancartas y mantas con leyendas de apoyo al religioso, quien es párroco del municipio de Mejicanos, cercano a San Salvador, y dirige un programa de rehabilitación de pandilleros.

El fiscal del caso, Álvaro Rodríguez, explicó a los periodistas que en este caso se acusa al sacerdote de los presuntos delitos de “agrupaciones ilícitas y tráfico de objetos prohibidos en centros penitenciarios”, vinculados directamente con un cabecilla preso de la pandilla Mara 18, Carlos Mojica, alias “El Viejo Lin”.

ESPIONAJE TELEFÓNICO

Añadió que el “nexo” entre Antonio Rodríguez y el jefe pandillero fue “un hallazgo” que la fiscalía hizo mediante interceptaciones telefónicas durante la investigación de un caso de extorsión, pero aclaró que el religioso “no” está ligado a este último delito.

Según el fiscal, como producto de su “contacto permanente” con Mojica el sacerdote gestionó el traslado de al menos “un imputado de alto riesgo” de un presidio de máxima seguridad a otro con menos restricciones.

Además, Antonio Rodríguez supuestamente también gestionó la bajada de “la intensidad de los bloqueadores” de telefonía móvil en el presidio de Cojutepeque (centro), aseguró el fiscal.

Otros señalamientos son la introducción de televisores, ventiladores, joyas o teléfonos móviles, que son “objetos prohibidos en los centros penitenciarios”, añadió.

Una abogada de la defensa del padre Rodríguez, Bertha de León, declaró a los periodistas que las acusaciones “solamente son meras interpretaciones o especulaciones fiscales”.

Sostuvo que “no hay un reconocimiento de voz” que compruebe que el cabecilla Mojica sea quien habla con Antonio Rodríguez en las grabaciones de llamadas telefónicas interceptadas por la Fiscalía.

La abogada señaló que lo hecho por el sacerdote español “ha sido exagerado por parte de la Fiscalía” y que entre los demás detenidos hay quienes cometieron delitos “mucho más graves”.