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  • EFE

Los deslizamientos de tierra y las intensas lluvias que caen en la región complican las tareas de rescate y la llegada de ayuda humanitaria a la zona del suroeste de China azotada el domingo por un grave terremoto que ha causado ya 410 muertos y más de 2 mil heridos.

El mayor peligro al que se enfrentan ahora las autoridades es realizar cuanto antes la evacuación de los residentes cercanos a los lagos que se han formado en el condado de Ludian tras el fuerte temblor, de magnitud 6.5.

Los deslizamientos de tierra han creado diques en los ríos de la zona, formando lagos cuyo nivel está comenzado a crecer, lo que supone una nueva amenaza para unos 800 residentes y siete centrales eléctricas ubicadas río abajo, explica la agencia estatal Xinhua.

Según datos oficiales, más de una veintena de viviendas ya se han visto anegadas por estos lagos formados repentinamente, una circunstancia que también ocurrió tras el grave terremoto que afectó la región de Sichuan en 2008.

Muchos caminos de la remota área de la provincia sureña de Yunnan donde se localizó el epicentro del terremoto aún siguen cortados y más de 20 mil militares, policías y bomberos se afanan por repararlos para que lleguen provisiones a los afectados, al tiempo que siguen buscando cualquier esperanza de vida bajo los escombros.

Crisis de salud

“El transporte está totalmente cortado. No tenemos más comida, cada vecino tiene solo una patata”, señaló anoche el jefe de un poblado ubicado en Ludian.

Los equipos de médicos se quejan de la falta de medios para atender a los heridos en los hospitales de campaña instalados en la zona afectada y para el traslado a mejores centros a los que necesitan operaciones urgentes.

El primer ministro chino, Li Keqiang, aseguró que sacarán a los enfermos más graves de la zona arrasada por el terremoto, después de guardar unos minutos de silencio en el lugar del epicentro, al que llegó ayer tras caminar unos cinco kilómetros a pie y desde donde está coordinando las tareas.

El funcionario chino anunció que se enviarán más militares para ayudar, al mismo tiempo que prometió medidas para prevenir posibles epidemias.

 

"Vi muchos cadáveres envueltos en mantas que se llevaron. Algunos con mantas muy pequeñas, que debían ser niños".

Yaoqi. Joven de 18 años, voluntario.