•   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

El expresidente egipcio Hosni Mubarak defendió hoy el legado de sus tres décadas de mandato, en la que dijo ser su última alocución a los egipcios, y reiteró su inocencia ante el tribunal que lo juzga por la muerte de manifestantes en la revolución de 2011.

Recostado en una camilla pero con aspecto saludable y enérgico, Mubarak se dirigió al tribunal y a todos los egipcios para asegurar que él no ordenó el asesinato de manifestantes.

"Hosni Mubarak nunca dio órdenes de matar a manifestantes ni de derramar sangre egipcia", repitió en varias ocasiones Mubarak, que abandonó el poder el 11 de febrero de 2011 tras casi tres semanas de revueltas.

El Tribunal Penal de El Cairo fijó para el 27 de septiembre el fallo contra Mubarak y varios altos cargos de la seguridad, entre ellos su exministro del Interior Habib al Adli.

El expresidente es procesado de nuevo después de que en enero de 2013 una corte anulara la condena a cadena perpetua que ya había recibido por no evitar las muertes, y resolviese repetir el juicio.

Mubarak, de 86 años, cumple condena por un caso de corrupción en el hospital militar de Maadi, en El Cairo, a donde fue trasladado por su precario estado de salud desde la cercana prisión de Tora.

"Nunca di órdenes para crear la anarquía ni para originar un vacío político", replicó en respuesta a las acusaciones de que retiró a las fuerzas de seguridad tres días después de que comenzasen las protestas para generar la confusión y el caos.

Su alegato, plagado de referencias patrióticas y emotivas, hizo un repaso de los 30 años en los que estuvo al frente del país, para hacer frente a la "campaña de difamación" que, según él, pretende negar sus logros.

"No podemos volver atrás en el tiempo. La Historia reconoce a los hombres honestos", dijo al comenzar su discurso, al tiempo que insistía en que nunca buscó el poder.

Tras admitir que "cometió algunos errores, como es natural", Mubarak aseguró que dejó la Presidencia de forma voluntaria, frente a la extendida versión de que fue el Ejército el que, en última instancia, forzó su abandono.

"Renuncié a mi cargo voluntariamente para ahorrar el derramamiento de más sangre egipcia, por las futuras generaciones de Egipto, con la esperanza de que el país no se adentrase en lo desconocido", relató.

De igual forma, atacó a los "conspiradores" que forzaron su marcha y dejó caer que fueron los Hermanos Musulmanes -que alcanzaron el poder el año siguiente a su renuncia- quienes tramaron junto a poderes extranjeros las protestas que sacaron a millones de egipcios a la calle.

"Es obligatorio repasar los incidentes ocurridos desde 2012, en vista de los acontecimientos que han tenido lugar dentro y fuera de Egipto, donde continúan los complots", agregó.