•   Quito, Ecuador  |
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  • AFP

Tres obreros y un niño murieron a causa del sismo de 5.1 grados de magnitud que ayer martes estremeció Quito y sus alrededores, según autoridades, mientras la ciudad seguía este miércoles en estado de alarma por las fuertes réplicas.

Un balance previo dio cuenta de dos muertos, tres atrapados en derrumbes, ocho heridos y 30 evacuados.

"Tenemos que lamentar ya cuatro víctimas mortales", dijo el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, en conferencia de prensa.

Este miércoles, cuerpos de socorro recuperaron el cadáver de un trabajador en Catequilla, un cerro próximo a la ciudad que se desprendió el martes tras el temblor, observó un fotógrafo de la AFP.

Asimismo, uno de los ocho heridos falleció en un hospital, con lo que aumentaron a cuatro los muertos, explicó Rodas.

Dos de los muertos eran trabajadores que construían un puente sobre el río Monjas, 30 km al este de Quito, y el otro un obrero de una cantera en el sector de Catequilla, que según las primeras versiones de autoridades funcionaba de forma ilegal.

La cuarta víctima es un niño de cuatro años que murió aplastado por bultos de arroz en un comercio en el norte de Quito, una ciudad de 2.6 millones de habitantes.

"Cuando lo vimos estaba debajo de los quintales de arroz, y le llevamos en seguida al hospital", donde confirmaron la muerte, dijo a la prensa Susana Rea, madre del menor.

Por su parte, el alcalde de Quito agregó que 54 personas fueron trasladadas el martes a albergues, pero que solo nueve permanecían en los refugios.

El temblor, con epicentro en la zona de la localidad de la Mitad del Mundo, en la provincia de Pichincha (capital Quito), se produjo el martes hacia las 14:58H locales (19:58H GMT).

Al menos 45 réplicas se han registrado desde entonces, y una de ellas alcanzó este miércoles los 3.9 grados de magnitud y obligó nuevamente a evacuar edificios.

Personas, asustadas, descendieron de prisa por las escaleras y buscaron refugio en parques o en áreas despejadas.

El sismo, que se sintió en varias partes del país, remeció edificios y casas, y ocasionó derrumbes en vías y en las canteras de la Mitad del Mundo, una localidad turística donde se erige un monumento a la línea ecuatorial que divide el planeta en dos hemisferios.

A raíz de ello, la capital ecuatoriana quedó cubierta por una espesa polvareda que sólo se diluyó con la lluvia que cayó después del sismo.