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La situación en el Centro Familiar Residencial de Artesia, Nuevo México (EE.UU.) se ha convertido en un callejón sin salida para cientos de madres con sus niños que cruzaron sin documentos la frontera y permanecen detenidas mientras se define su situación migratoria, según abogados.

"Definitivamente es complicada la situación. Nosotros decimos que Artesia es un lugar donde no existen los derechos", dijo hoy a Efe Víctor Nieblas, presidente electo de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA).

Este lugar, que funciona dentro de la academia de la Patrulla Fronteriza en Artesia, fue adecuado para albergar a las madres con hijos que inicialmente estaban siendo liberadas en estaciones de autobuses en Arizona.

"Siguen negando las fianzas y la única fianza que nos dimos cuenta fue la que dio un juez a un abogado que lleva un caso privado por 25.000 dólares", explicó.

Según Nieblas, "de dónde van a sacar esa cantidad de dinero"estas madres con niños que no tienen recursos o apoyo.

Por ello, consideró que las autoridades migratorias buscan impedir la salida de las familias inmigrantes que se encuentran en este centro para que su única opción sea firmar la salida voluntaria y regresar deportados a sus países.

Desde que se abrió este centro el pasado 27 de junio debido al masivo ingreso de madres con niños, principalmente por la frontera de Texas, han sido retornados a sus países 218 madres e hijos.

Agregó que son tantas las irregularidades que, incluso, dentro de este grupo de madres con niños se encontró a un menor ciudadano estadounidense.

"Ahora, después de un mes, se dieron cuenta de que uno de los niños que estaba allí era ciudadano y lo van a dejar ir", comentó el abogado. Sin embargo, la madre deberá seguir detenida bajo custodia.

Varios abogados de AILA que han visitado a las familias en Artesia han documentado en un vídeo las dificultades que tienen los "inquilinos" de este centro.

"Las condiciones siguen mal, vemos en los vídeos cómo los oficiales se comportan no sólo con la gente sino con los abogados: los intimidan", comentó Nieblas.

En el vídeo, los abogados expresan su desconcierto al terminar la jornada en la que atendieron a decenas de familias inmigrantes. "Hoy fue un día muy difícil, había muchos abogados y fue un poco caótico. Hicimos el trabajo, muchas lágrimas y no pudimos obtener ninguna fianza", dijo la abogada Micki Buschart.

Nieblas lamentó que, en el afán del Gobierno de agilizar los procesos, las audiencias judiciales se realizan por videoconferencia y el futuro migratorio de una persona se define a través de una pantalla de 15 pulgadas con un juez que se encuentra en Virginia.

"El sistema de vídeo es básicamente es un desastre: las pantallas son del tamaño de una 'laptop' (computadora portátil) y después de eso dividen la pantalla en dos, en un lado está el cliente y el abogado y en el otro lado está el abogado del Gobierno y el juez", explicó Nieblas.

Además, para preparar un caso de asilo, que son los más complicados de ganar, los abogados necesitan semanas o incluso meses y en Artesia deben preparar la audiencia en sólo cinco minutos.

Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha dado a conocer las cifras de cuantas personas han sido enviadas a Artesia desde que se abrió el centro, funcionarios consulares de los países centroamericanos que visitaron el recinto para verificar la situación de sus connacionales señalaron a Efe que más de 800 inmigrantes llegaron al lugar.

Por su parte, la vocera de ICE Leticia Zamarripa explicó a Efe que la "población" de este recinto cambia y "los números más recientes, al 11 de agosto, es de 542 en el centro familiar de Artesia".