•   San José, Costa Rica  |
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El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, cumplió el pasado viernes los primeros 100 días de mandato, pero en medio de críticas por la falta de experiencia.

Los choques internos del oficialista Partido Acción Ciudadana, PAC, y la falta de experiencia en el Poder Ejecutivo, no han permitido la mejor imagen de Solís como mandatario de Costa Rica, aun cuando la población le ha dado una buena nota.

Solís, durante la semana, prescindió de uno de sus principales asesores en comunicación y “cerebro” de su campaña política, Iván Barrantes, en medio de una polémica por la labor del colaborador en el ámbito privado.

La oposición y hasta el mismo partido de Solís criticaron la presencia de Barrantes en la Casa Presidencial, y exigieron su salida en los últimos días.

El fundador del PAC y actual diputado, Ottón Solís, reprochó las acciones del Gobierno, lo que ha debilitado la cúpula del partido.

A esto se le suma las peticiones de la mayoría de legisladores que exigen el cierre de la Dirección de Inteligencia y Seguridad al considerarla como una “policía política”.

OTRO TEMA POLÉMICO

El otro tema polémico es el nombramiento del obispo luterano Melvin Jiménez como ministro de la Presidencia, un cargo que se considera la mano derecha del mandatario en asuntos internos, y que además es el responsable de las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.

Solís, quien prometió una “casa de cristal”, y desde el primer día ordenó podar los arbustos que obstaculizaban la vista de Casa Presidencial desde la calle, como un acto simbólico de transparencia, ha visto cómo las acciones de sus mismos colaboradores lo han opacado.

El PAC, fundado en 2000, no había ejercido antes el poder, pero estuvo cerca de ganar las elecciones de 2006, cuando su candidato, Ottón Solís, perdió ante el Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias (2006-1010), por poco más de un 1%.

Esa falta de experiencia en el Poder Ejecutivo es lo que ha llegado a afectar el mandato de Solís.

“Hasta los mismos diputados se comportan como oposición, pidiendo cuentas y haciendo críticas. No han asumido que son oficialistas y que su relación debería ser mejor coordinada. Entonces los de oposición se frotan las manos con la falta de pericia y de experiencia del PAC”, explicó a Efe el analista político Claudio Alpízar.

BUENA NOTA

El sector empresarial privado también criticó las acciones de la Administración de Solís, e indicó que han dado “señales confusas” con respecto a temas de seguridad jurídica, empleo, energía y gasto público, que “afectan la competitividad del país”.

Con las críticas de un lado, Solís recibió un respiro, cuando la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos, CIEP, de la estatal Universidad de Costa Rica, divulgada el miércoles pasado por el Semanario Universidad, indicó que los costarricenses dieron una nota de 7.25 al presidente Solís, de un máximo de diez.

Entre los resultados destacan que después de tres meses al frente del país, el 34.4% tiene alguna confianza en el mandatario y el 33.6% mucha confianza, mientras el 23% expresó poca confianza y el 6.3% ninguna. Un 2.8% no sabe o no respondió.

A pesar de las buenas calificaciones que reciben Solís y su Gobierno, la gente sigue preocupada por el costo de la vida, por la situación económica del país, por la pobreza, por el desempleo y por la corrupción.

“Esta es la primera impresión que se llevan los ciudadanos de un gobernante, en ocasiones no hay segundas oportunidades. El Ejecutivo desperdició un espacio valioso para estos 100 días, pero tiene la ventaja de que todavía está en el arranque y puede mostrarse diferente ante la opinión pública y los ciudadanos”, indicó Alpízar.

La próxima semana, Solís presentará un informe sobre el estado de la nación ante la Asamblea Legislativa, ahí indicará las orientaciones que el Gobierno adoptará y la hoja de ruta de su Administración (2014-2018).