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  • EFE

El gobernador del estado de Misuri, Jay Nixon, movilizó a la Guardia Nacional ante los continuos disturbios tras la muerte de un joven negro desarmado en Ferguson a manos de un policía blanco que, según la autopsia, le disparó al menos seis veces.

El gobernador aseguró que la medida pretende restablecer la paz y el orden, así como proteger a los ciudadanos de Ferguson, donde las protestas pacíficas, dijo, se han visto alteradas por actos de violencia criminal perpetrados por un número creciente de individuos, muchos de ellos ajenos a Ferguson y al estado de Misuri.

El presidente Barack Obama señaló en una comparecencia ante la prensa que “tenía que ser muy cuidadoso para no prejuzgar” lo ocurrido antes de que concluya la investigación en marcha, y señaló que “no hay excusa” para los “excesos” policiales ni el “vandalismo” en Ferguson.

Pasiones y enfado

“Aunque entiendo las pasiones y el enfado que genera la muerte de Brown, dejarse llevar por ese enfado para saquear y llevar pistolas, incluso atacar a la policía, solo sirve para aumentar las tensiones y agitar el caos, socavando, más que avanzando, la justicia”, agregó el mandatario, quien anunció que el fiscal general, Eric Holder, viajará el miércoles a esa localidad.

La pasada noche, la segunda tras el toque de queda decretado el fin de semana, la policía utilizó gases lacrimógenos después de que algunos manifestantes les lanzaran cocteles molotov, según indicó el capitán de la Patrulla de Carreteras estatal, Ron Johnson, que ha asumido la seguridad de Ferguson.

La protesta, que comenzó de forma pacífica cuando cientos de personas marcharon hacia la comisaría con gritos de “Manos arriba. No dispare”, pidiendo justicia para Brown, acabó con siete detenidos y dos civiles heridos por disparos que, según indicó Johnson, no procedieron de la policía.