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  • AFP

La Policía abatió este martes a un joven afroamericano en Misuri (centro de EE.UU.), amenazando con aumentar la tensión en la zona, sacudida por las protestas tras la muerte del adolescente Michael Brown.

La Policía de Saint Louis mató este martes a un hombre afroamericano armado con un cuchillo y aparentemente con problemas mentales, en Saint Louis, a poca distancia del suburbio de Ferguson, donde Michael Brown murió el pasado 9 de agosto.

Anthony Gray, uno de los abogados de la familia de Brown, precisó a periodistas que los funerales del joven serán “públicos” y contarán con la presencia de “líderes nacionales” que no identificó.

Problemas raciales

La muerte de Brown tomó dimensión nacional e hizo reavivar el espectro de los problemas raciales en Estados Unidos. Las protestas y la violencia no han cesado en Ferguson, cuya población es en su mayoría negra, desde que el 9 de agosto un policía blanco, Darren Wilson, mató a tiros a Brown, de 18 años, que estaba desarmado en el momento de los hechos.

El presidente Barack Obama dijo tras una conferencia de prensa haber recomendado al gobernador de Misuri un uso limitado de la Guardia Nacional, que llegó el lunes al lugar, y advirtió que la Policía local no tiene excusas para emplear una “fuerza excesiva”.

Disparos y piedras

La Policía afirmó que en la noche del lunes un pequeño grupo de manifestantes disparó y lanzó piedras y cocteles molotov contra los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos, apoyados por un vehículo blindado y un helicóptero.

Cuatro policías y dos personas que participaban en esta protesta resultaron heridas de bala por disparos de los manifestantes, ya que las autoridades no abrieron fuego, según el capitán Ronald Johnson, jefe del cuerpo policial de Ferguson.

Según el funcionario, treinta y una personas fueron detenidas durante la manifestación, que había comenzado de forma pacífica.

200 manifestantes

En los incidentes resultaron también heridos cuatro agentes de Policía por el lanzamiento de objetos por miembros del grupo de 200 manifestantes agresivos, de los cuales varios provenían de Nueva York y California, añadió Johnson.

“Por la noche hay una dinámica peligrosa”, dijo el funcionario afroamericano. La noche “permite a un reducido número de agitadores violentos, esconderse entre la multitud para luego tratar de sembrar el caos”, dijo Johnson.

“Nuestros agentes recibieron intensos disparos”, aseguró antes de añadir que la Policía no abrió fuego y solo usó gases lacrimógenos como último recurso.