•   Washington, Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Centenares de menores centroamericanos llegados a Carolina del Norte (EE.UU.) desde la frontera sur, como parte de una oleada masiva de inmigrantes registrada en los últimos meses, se preparan para iniciar clases el próximo lunes, con la esperanza de abrir una nueva etapa en su vida escolar.

Con apenas nueve años, Liesdenis Ochoa ha vivido con terror la experiencia de ser perseguida por pandillas que operan en su natal Atlántida (Honduras), el posterior viaje de meses para reunirse con su madre en EE.UU., y la detención durante semanas en un albergue para inmigrantes.

La menor, que se cree es la primera niña de este éxodo que llegó a Charlotte para ser reunificada con su progenitora, en junio pasado, hoy se siente “feliz”, porque mañana podrá asistir a la escuela primaria Idlewild, en el condado Mecklenburg, en donde se sitúa Charlotte, la ciudad más grande del estado.

Adaptándose

“Aquí no tengo miedo, me gusta mi casa, la comida en McDonalds, y mi nueva escuela, la maestra es muy buena”, afirmó la pequeña a Efe.

Según cifras de las autoridades del Sistema Escolar de Charlotte-Mecklenburg (CMS), al menos 540 estudiantes de origen centroamericano se han registrado en 164 escuelas primarias, intermedias y secundarias de la ciudad.

Datos del Gobierno federal apuntan a que más de 1,200 inmigrantes menores de edad, la mayoría de Honduras, de Guatemala y de El Salvador, han sido enviados a este estado desde el pasado enero para ser entregados a familiares o patrocinadores.

CMS es el segundo sistema escolar más grande de Carolina del Norte, con un aproximado de 142,000 inscritos, precedido por el condado Wake, cuyas autoridades no pudieron proporcionar cifras específicas sobre el número de niños centroamericanos que iniciarán clases el lunes en sus escuelas.

El pasado

Jessica Ochoa, madre de Liesdenis, contó a Efe que su hija vivía bajo el cuidado de su abuela en Honduras, en constante zozobra por las amenazas de los grupos de pandillas, ya que el padre de la menor es un policía que ha participado en arrestos de pandilleros.

“Mi hija casi no iba a la escuela porque las pandillas la perseguían, por ello no aprendió a leer ni a escribir. Vivía en constante pánico, ha pasado por muchos traumas, tiene pesadillas, pero poco a poco se está adaptando a su nueva vida”, agregó.

La menor tuvo el pasado miércoles su primera comparecencia en una corte de Charlotte que analiza su proceso de deportación, y en una conferencia de prensa con los medios confesó su deseo de quedarse en esta ciudad con su madre.

“No quiero que me deporten, quiero quedarme en este país, aquí soy libre”, señaló

En lo que va de este año fiscal, que concluye el 30 de septiembre, más de 58,000 menores de edad, no acompañados por adultos, han ingresado ilegalmente al país, en su mayoría por la frontera de Texas, según datos oficiales.