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  • EFE

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que la petrolera estatal Petrobras, salpicada en los últimos meses por diversas denuncias de corrupción, está por encima de las irregularidades que puedan haber cometido los dirigentes o responsables de la compañía.

"Brasil y todos nosotros tenemos que aprender que si las personas cometen errores, desvíos, crímenes, actos de corrupción... eso no significa que las instituciones lo hicieron", afirmó la jefe de Estado en una rueda de prensa en la que fue interrogada sobre si los escándalos de la mayor empresa brasileña pueden perjudicar su campaña electoral.

La jefe de Estado, que aspira a ser reelegida en las elecciones del 5 de octubre próximo, agregó que, pese a las denuncias, la empresa tiene que ser preservada como una institución, ya que no se pueden confundir las personas con las instituciones.

"Petrobras es mucho mayor que cualquiera de sus empleados, sea dirigente o no, que comentan crímenes, equivocaciones o sean condenados. Eso no significa que la empresa fue condenada. Hombres y mujeres fallan, no las instituciones. Petrobras está por encima de eso", afirmó.

Investigada

La compañía controlada por el Estado es investigada por la Policía Federal, la Fiscalía, el Tribunal de Cuentas de la Unión y el propio Congreso por diferentes irregularidades, entre las cuales la compra de una refinería en Estados Unidos que generó millonarias pérdidas para la empresa.

Por este último caso fueron embargados los bienes de varios de los exdirigentes de la petrolera y el Tribunal de Cuentas de la Unión analiza la posibilidad de extender el embargo a las propiedades de la actual presidenta de Petrobras, Graça Foster.

Rousseff ha defendido en varias oportunidades a Foster, una importante colaboradora, incluso cuando la ejecutiva fue acusada de haber transferido parte de sus bienes para familiares en un intento por evitar que sean afectados por un posible embargo.

La mandataria, sin embargo, se abstuvo hoy de pronunciarse sobre las versiones de que el exdirector de abastecimiento de la petrolera, Paulo Roberto Costa, está negociando un acuerdo con la justicia para obtener una pena menor a cambio de delatar irregularidades.

Costa está preso por negocios que salpican a Petrobras y hasta ahora ha negado cualquier irregularidad, pero, según sus abogados, está dispuesto a acogerse a los beneficios que otorga la ley a acusados que confiesan sus crímenes y señalan a sus cómplices.

Sobre esta posibilidad, la jefe de Estado dijo que no puede comentar decisiones de "una persona presa".

Preocupación

En la misma rueda de prensa la mandataria afirmó que actualmente está más preocupada en su propia campaña electoral que en la de sus rivales o en el nuevo escenario político con la confirmación de la líder ecologista Marina Silva como candidata por el Partido Socialista Brasileño (PSB) en el lugar del desaparecido Eduardo Campos, que murió el 13 de agosto pasado en un accidente aéreo.

Según la única encuesta divulgada hasta ahora tras la muerte de Campos, la exministra de Medio Ambiente y exsenadora entró con fuerza en la disputa por la Presidencia ya que, con el 21 % de las intenciones de voto, es la segunda favorita.

El mismo sondeo señaló que, en caso de una segunda vuelta, Silva puede vencer a Rousseff y ser su sucesora en la Presidencia.

Sobre las críticas de sus rivales al Gobierno, Rousseff, considerada más como una técnica que una política y una buena administradora, tan sólo comentó una declaración en la que Marina Silva afirmó que Brasil no necesita de un "gestor".

"Esta historia de que Brasil no necesita tener cuidado en la ejecución de las obras y en la obligación de entregarlas es una temeridad. Se trata de (una evaluación de) alguien que nunca tuvo experiencia administrativa y no sabe que un país de la complejidad de Brasil tiene que dar cuenta de obras, de programas y de relaciones políticas", afirmó.

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