•   Rocío Otoya/ Lima, Perú  |
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  • EFE

El ex presidente peruano Alberto Fujimori, quien se ha   autodenominado "el último samurai" , espera "concentrado" el inicio del juicio oral que afrontará a partir de este lunes por violaciones a los derechos humanos, que podría acarrearle una pena de hasta 30 años de prisión.

El abogado de Fujimori, César Nakazaki, dijo que el ex mandatario está "bastante concentrado en lo que es la preparación de la defensa" de cara al juicio que se realizará en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes), donde está recluido su cliente tras su extradición desde Chile, el 22 de septiembre pasado.

Secuestro y matanza

Fujimori será juzgado por la matanza de 25 personas en el vecindario de Barrios Altos (1991) y la Universidad La Cantuta (1992), así como los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer (1992).

La fiscalía peruana atribuye al ex presidente (1990-2000) la "autoría mediata" (la comisión de delito por medio de otra persona) por los casos de Barrios Altos y La Cantuta, los más emblemáticos del proceso de extradición y por los que ha pedido una condena de 30 años de prisión.

Pero la defensa de Fujimori alega que el ex mandatario solamente es un "instigador" y no un "autor mediato" por considerar que "no hay deber de obediencia en el subordinado" cuando recibe una "orden manifiestamente ilegal".
Temores por inseguridad

La expectativa por el inicio del juicio a cargo de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, presidida por César San Martín, que coincide con el día de los derechos humanos, ha generado gran expectativa y temores en torno a la seguridad.

Así lo expresó la abogada de las víctimas, Gloria Cano, que alertó de eventuales agresiones a los testigos y familiares de las víctimas dentro de la sala y en otros ambientes como los servicios higiénicos.

Cano reveló que para la primera audiencia han sido citados cuatro sobrevivientes del crimen en Barrios Altos, Natividad Condorcahuana, Felipe León, Tomás Livias y Alfonso Rodas.

Por su lado, la representante de los familiares de las víctimas de La Cantuta, Gisella Ortiz, indicó que pasará por una "situación incómoda" cuando tenga que escuchar los testimonios en un ambiente que tendrá que compartir con los familiares y allegados de Fujimori.

Y es que la sala donde será juzgado Fujimori, con un área de 260 metros cuadrados y que separa por un grueso vidrio a los protagonistas de los asistentes, cuenta con 48 lugares para el público.

De los asientos, corresponden nueve para los familiares y allegados del acusado, nueve familiares de las víctimas, nueve observadores nacionales, cinco observadores internacionales, seis autoridades públicas y diez periodistas nacionales y extranjeros, mientras que el resto de los reporteros permanecerá de pié o en la sala de prensa contigua.

Tanto Ortiz como Nakazaki afirmaron que no va haber ningún tipo de insultos ni agresiones por ambos lados en el juicio, en el que según el presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, se respetará "el debido proceso".

Para mañana se ha convocado una marcha de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) "en demanda de una sanción ejemplar a Fujimori", que culminará a las afueras de la Diroes, al este de Lima.

En las cercanías de este recinto ya se aprecian algunos afiches a lo largo de la pista con la foto del ex mandatario y en los que se lee: "Fujimori, libertad" y ocasionalmente se escucha por altavoces uno de sus temas de campaña, cuyo coro dice: "Chino, chino, chino", como se le conoce en Perú por su origen oriental.

Fujimori es el segundo ex mandatario latinoamericano extraditado a su propio país, una situación que ya vivió en 1995 el ex dictador boliviano Luis García Meza (1980-1981), extraditado desde Brasil en 1995 para purgar una condena de 30 años por diferentes delitos, entre ellos asesinato.

También es el segundo ex gobernante peruano encarcelado y procesado después de Augusto Leguía (1919-1930), que murió en 1932 en una prisión en Lima sin haber escuchado su sentencia por delitos de corrupción.

Retrospectiva

Fujimori llega a esta instancia decisiva en su vida política y personal luego de irrumpir como un candidato "anti-sistema" en 1990, dar un golpe de Estado en 1992, sumar un total de tres elecciones presidenciales y presentar su renuncia vía fax desde Japón.

Tras permanecer casi dos años en Chile, a donde llegó de manera inesperada el 6 de noviembre de 2005 procedente de Japón, el ex presidente fue extraditado a Perú el 22 de septiembre pasado, para ser juzgado por delitos contra los derechos humanos y corrupción.

Nacido el 28 de julio de 1938 en Lima, en una familia de emigrantes japoneses, el gobernante más controvertido de la reciente historia peruana era un desconocido cuando venció en las urnas, en 1990, al escritor Mario Vargas Llosa, con propuestas que le identificaron como "candidato antisistema".

Licenciado en Ingeniería Agronómica, Fujimori se había dedicado a la educación universitaria en la Universidad Nacional Agraria de Lima, donde llegó a ser rector.

Cuando alcanzó la Presidencia se topó con un país quebrado, con una inflación superior al 7.000 por ciento y amenazado por los grupos armados de ultraizquierda Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

Disolvió el congreso

Ante las trabas burocráticas y las prácticas heredadas de un sistema político ineficaz, en 1992 disolvió el Congreso y la Judicatura y asumió poderes absolutos. Después se aprobó la nueva Constitución que le otorgó el derecho a la reelección.

Volvió a vencer en las elecciones de 1995 al ex secretario general de la ONU Javier Pérez de Cuéllar y se consolidó en el poder.

Durante su gestión, la policía logró la captura de los cabecillas de Sendero Luminoso y el MRTA (1992) y afrontó una guerra por diferencias limítrofes con Ecuador (1995).

Hizo frente a un secuestro masivo en la residencia del embajador japonés en Lima perpetrado por el MRTA, que duró 126 días y concluyó en abril de 1997 con un operativo que aniquiló a los 14 subversivos y rescató con vida a 71 de los 72 rehenes.

En abril de 2000 volvió a presentarse y derrotó a Alejandro Toledo, quien renunció a la segunda vuelta tras denunciar fraude.

Comenzó entonces una etapa de convulsión social que llegó a su límite cuando en septiembre de 2000 salió a la luz la gran trama de corrupción orquestada por Vladimiro Montesinos, su principal asesor, actualmente preso en Perú.

Fujimori aprovechó entonces un viaje a Brunei, para huir en noviembre a Japón, desde donde renunció por fax a la Presidencia.

Amparado por el reconocimiento de su nacionalidad japonesa, las autoridades de ese país anunciaron que no aceptarían las demandas de extradición de Perú.

En Tokio conoció a la millonaria Satomi Kataoka, con quien se casó desde Chile por poderes, en abril del 2006, cuando cumplía arresto domiciliario.

Fujimori había estado casado con Susana Higuchi, también peruana de origen nipón, que le acusó de malos tratos y se divorció.

El 6 de noviembre del 2005, el ex presidente llegó de manera sorpresiva a Santiago de Chile, donde fue detenido al día siguiente a pedido de las autoridades peruanas.

Senador en Japón

Además, intentó ser elegido senador en las elecciones legislativas de Japón, el pasado mes de julio, por un partido minoritario, al que representó como el "último samurai", pero fracasó.

Sufriría luego el serio revés de la extradición y permanece recluido en una prisión policial de Lima, mientras espera el desarrollo de los juicios por violaciones a los derechos humanos y corrupción.

El martes conocerá, sin embargo, parte de su destino, ya que será sentenciado en un proceso sumario que se le siguió por el allanamiento ilegal de la vivienda de la esposa de Montesinos, un caso en el que la fiscalía ha pedido siete años de prisión.