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Barinas, ENVIADO ESPECIAL / El País
En Venezuela nadie se asombra ya de que el presidente en época electoral vierta el consabido repertorio de insultos contra sus rivales. En Barinas, por ejemplo, su tierra natal, ha conminado a su candidato a “limpiar de ratas la sede de la alcaldía”. Pero una cosa es llamar rata o ladrón, corrupto, mafioso, pitiyanqui, oligarca y narcotraficante a gente como Manuel Rosales, gobernador del estado de Zulia… Y otra es que el propio presidente amenace a un rival como hizo el pasado domingo: “Vas a ir preso. Estás cogío con las manos en la masa, Rosales. No te salva nadie. Que no se nos vaya”.

Ya el 25 de octubre Chávez advirtió que se iba a poner al frente de un plan al que llamó “Operación Manuel Rosales, Vas Preso”. Como fruto de ese plan, el jueves el presidente de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, Mario Isea, dijo que Rosales tiene que dar explicaciones para ver de dónde ha financiado sus “dos casas en Miami” valoradas en “700,000 dólares”, sus viajes en aviones privados y sus vínculos con empresas internacionales de seguros.

Hay otro candidato a quien nunca se le amenazó públicamente con la cárcel, pero se encuentra desde hace una semana en prisión. Se llama Abdalá Makled, y era hasta hace poco más de un año un prominente empresario chavista, aspirante a la alcaldía de Valencia, capital del estado de Carabobo. “La gente del Gobierno le habían aconsejado que no se presentara como alcalde”, indica Rafael Simón, candidato opositor a la alcaldía de Barinas. Pero Makled siguió adelante restándole votos al aspirante oficialista. Hasta que el pasado viernes, la juez Carina Zachei dictó prisión contra él por la incautación de 394 kilos de cocaína en una finca de su propiedad.

“Todo el mundo en Venezuela sabía que Makled estaba metido en asuntos turbios por la cantidad de negocios que manejaba”, indica Francisco Bello, presidente de la empresa encuestadora Pronósticos, con sede en Valencia. “Mientras otros candidatos reparten algunas sillas de ruedas para inválidos y pelotas en los barrios, él repartía lavadoras y secadoras. Pero si de verdad es un narco importante, ¿Cómo es que el Gobierno ha esperado hasta sólo nueve días antes de las elecciones?”

Mucho en juego el domingo
Hay mucho en juego en las elecciones del próximo domingo. Nada menos que 22 gobernaciones y 328 alcaldías. En el camino quedaron opositores como Leopoldo López, aspirante a la alcaldía de Caracas, y Enrique Mendoza, a la gobernación del estado de Miranda, que fueron inhabilitados para optar a cargos públicos por la Controlaría General de la República. La oposición se manifestó en las calles contra esas decisiones y las tachó de ilegales. Pero la campaña siguió adelante sin los inhabilitados. Ahora, gracias a los chavistas disidentes, Chávez puede perder algunos estados más que los dos en los que fueron derrotados en las últimas regionales. Uno de los más simbólicos es Barinas, la tierra donde nacieron los Chávez. El ex chavista Julio César Reyes, alcalde de Barinas, se ha postulado como gobernador frente a Adán Chávez, hermano del presidente. El presidente le ha llamado varias veces traidor. Y el jueves, un canal público de televisión difundió una fotografía en la aparece César junto al supuesto narcotraficante Abdalá Makled.

En Venezuela muchos políticos de la oposición parecen sufrir una especie de paranoia sobre las escuchas de los servicios secretos del Estado en los móviles. A menudo, cambian de teléfono y suelen usar una Blackberry con el fin de que no sean interceptados sus mensajes de texto.

A veces esas sospechas parecen tener algún fundamento. El Canal Ocho, la misma televisión pública que esta semana difundía la foto de César con el supuesto narco, difundió también en septiembre varias conversaciones telefónicas privadas en las que se escuchaba a Julio César Reyes hablando con opositores al Gobierno.

En una de ellas se refería a Chávez como un patotero (delincuente) de barrio y añadía: “¡Que venga él a decirle a uno bandido, cuando él sabe que los bandidos son sus propios hermanos!” César ni siquiera responde a los ataques de los partidarios del presidente Chávez. Sólo dice que estas estrategias de campaña son “un reflejo del desespero que cunde en las filas chavistas”.

A pesar de todo, Reyes asegura que confía en la limpieza del proceso electoral.