•   Sidney, Australia  |
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  • AFP

Australia anunció ayer haber desbaratado un plan de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), que pretendían al parecer filmar la decapitación de civiles, en una operación que se saldó con la detención de 15 personas.

Más de 800 policías participaron en esta redada en Sídney y Brisbane, en los estados de Queensland y Nueva Gales del Sur, con el objetivo de detener a 25 presuntos integrantes de la misma red.

Este operativo, el mayor de este tipo organizado en Australia, se produce apenas una semana después de que Canberra incrementara su nivel de alerta ante la amenaza que representan los combatientes australianos del EI, a su regreso de Oriente Medio.

Armas y un sable

La Policía incautó un arma de fuego y un sable, y detuvo a quince personas, entre ellas, un sospechoso de 22 años, Omarjan Azari, quien, tras comparecer ante un tribunal, fue puesto en prisión preventiva por planificar un acto destinado a “aterrorizar”, indicó la fiscalía.

Según la acusación, Azari recibió órdenes del australiano de mayor rango dentro de la estructura del EI, Mohamad Baryalei, nacido en Afganistán, para “seleccionar personas al azar con el objetivo de ejecutarlas de manera horrible” y de filmar estos actos.

La televisión pública ABC señaló que estas imágenes se iban a enviar primero a la unidad de comunicación del grupo EI en Oriente Medio antes de hacerse públicas.

Interceptan mensaje

El operativo se lanzó tras interceptar un mensaje de un “australiano que estaría bien situado en (la jerarquía) del EI”, quien exhortaba a “las redes de apoyo en Australia” a perpetrar “asesinatos” públicos, anunció el primer ministro Tony Abbott.

“No se trata solo de sospechas, sino de intención y es la razón que ha llevado a la Policía y a los servicios de seguridad a actuar”, indicó Abbott, quien señaló informaciones sobre eventuales decapitaciones públicas.

Además de la reciente decapitación de tres rehenes occidentales, la forma de actuar que preparaban recuerda el asesinato con arma blanca del soldado británico Lee Rigby, el 22 de mayo de 2013, en pleno día en una calle del sur de Londres. Dos londinenses de origen nigeriano lo acuchillaron y prácticamente lo decapitaron ante la mirada atónita de los transeúntes.

Amenaza muy real

“Esta gente, lamento decir, no nos odian por lo que hacemos, nos odian por lo que somos y la forma en que vivimos”, confesó Abbott.

Unos sesenta australianos combaten en las filas yihadistas en Irak y Siria, y un centenar aportan, desde Australia, un apoyo activo a los movimientos sunitas radicales, según los servicios de seguridad del país.

Para el ministro de Inmigración, Scott Morrison, miembro del consejo nacional de seguridad, la operación de ayer demuestra la “amenaza muy real” a la que se enfrenta Australia y “justifica la enérgica respuesta del Gobierno”.