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  • EFE

A José Mujica Cordano, el atípico y experimentado presidente de Uruguay, le brillan los ojos de entusiasmo al hablar de los niños y del futuro que representan, pero se le nubla el semblante cuando denuncia que muchos mueren de hambre mientras una parte de la sociedad desperdicia la comida.

Mujica es una de las personalidades latinoamericanas que participan en un proyecto conjunto de la Oficina Regional de Unicef para América Latina y el Caribe y la Agencia Efe, llamado “25 líderes, 25 voces por la infancia”, dirigido a resaltar la importancia de la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que se cumplen 25 años el próximo 20 de noviembre.

Al presidente uruguayo le indigna especialmente que todavía, como señala un estudio presentado por la FAO el 16 de septiembre, una de cada nueve personas en el mundo pase hambre, mientras se desperdicia un tercio de los alimentos producidos.

La guerra también es un motivo de preocupación para Mujica, que ha ofrecido acoger como refugiados en Uruguay a familias sirias desplazadas a Líbano por la guerra civil, y ha dado prioridad a las que estén compuestas al menos por un 60% de menores.

Botan los alimentos

Según Mujica, en el mundo hay un circuito de guerras bastante irracionales, donde los que se llevan la peor parte son los niños. “Lo que pasa en Siria, lo que pasa en Medio Oriente, es una muestra palmaria de la importancia del problema (de la guerra) en el mundo contemporáneo”, señaló.

Explicó que hoy en día el mundo tiene más gente y más comida, pero que un tercio de lo que se produce se pierde. “Algunas cifras establecen y muestran un mundo que en los últimos cinco años tiene mucha más gente y mucha más comida, pero que está tirando cerca de un tercio de la que produce. Entonces, es muy probable que los perros de Europa coman mejor que los niños africanos, ¿verdad?, y de otras partes de América”, destacó.