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Los estudiantes atacados a tiros el fin de semana pasado en la localidad mexicana de Iguala expresaron ayer su temor de que más de medio centenar de jóvenes que se encuentran desaparecidos, estén en manos del crimen organizado.

Un alumno de la Escuela Normal de Ayotzinapa (de formación de maestros), en el sureño estado de Guerrero, y testigo de los hechos violentos, dijo a EFE que todo comenzó la noche del viernes cuando “un grupo de policías pretendió cerrarles el paso a los autobuses en que viajaban”.

“Luego de un forcejeo, los policías (municipales) accionaron sus armas contra el alumnado que en ese momento había terminado de hacer una colecta para costear gastos del internado de la Normal (de Ayotzinapa)”, apuntó la fuente, que pidió el anonimato.

El testigo comentó que en ese primer ataque los agentes se llevaron detenidos en las patrullas identificadas con los números 017, 018, 020, 022 y 028, a más de 20 de sus “compañeros y hasta el momento no se sabe nada de ellos”.

Ataque a balazos

Poco antes de la medianoche, cuando los estudiantes daban una rueda de prensa a algunos medios de comunicación de Iguala, fueron atacados por un grupo de civiles armados, quedando en ese lugar dos jóvenes muertos.

“Ahí todos corrimos, estaba muy oscuro y solo se escucharon las detonaciones. Los compañeros se dispersaron y no supimos del paradero de más de 50, quienes hasta el momento se encuentran desaparecidos”, apuntó.

Al día siguiente, las autoridades hallaron el cuerpo del estudiante Julio César Mondragón a 500 metros del segundo ataque, a quien le quitaron la piel del rostro y le sacaron los ojos, típico de los asesinatos perpetrados por el crimen organizado.

El crimen organizado

En otro ataque, tres personas más perdieron la vida la noche del viernes pasado, incluido un menor de edad, cuando un grupo abrió fuego contra un autobús donde viajaba el equipo de fútbol de tercera división Avispones de Chilpancingo.

Los familiares de los estudiantes temen que los desaparecidos estén en manos del crimen organizado, y han exigido a las autoridades militares y policiacas que agilicen los operativos de búsqueda.

 

Tras la acción policial, un grupo de civiles disparó a los estudiantes y mató a dos de ellos.

 

Familiares continúan búsqueda

INCERTIDUMBRE• Desde el sábado reciente, los padres de familia y los alumnos de la Normal de Ayotzinapa buscan a los jóvenes de entre 18 y 25 años en los hospitales y los depósitos de cadáveres de Iguala, ciudad ubicada a unos 100 kilómetros de Chilpancingo, la capital de Guerrero.

El Gobierno del estado de Guerrero informó la noche del domingo pasado que abrió una investigación en torno a las desapariciones y puso en marcha un operativo para dar con el paradero de 58 jóvenes reportados como desaparecidos por el Comité Estudiantil de la Normal de Ayotzinapa.

Ayer se realizaron varias movilizaciones de estudiantes de las nueve escuelas normales que hay en Guerrero, para exigir la aparición con vida de los alumnos.

Además, los manifestantes pidieron la renuncia del gobernador del estado, Ángel Aguirre, y del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, ambos del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Abarca declaró ayer a la emisora MVS que la noche del viernes fue informado de disturbios provocados por estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, quienes supuestamente golpeaban y robaban a los asistentes a un acto oficial en la plaza central de Iguala.

Aseguró haber dado la orden a su secretario de Seguridad, Felipe Flores, de que los vigilaran y de que “no tocaran a nadie”. Asimismo, dijo que hasta avanzada la madrugada se enteró de que por las redes sociales y los medios de comunicación de los “decesos de algunas personas”.

Por esta ola de violencia, en la que 17 personas resultaron heridas, hay 22 policías detenidos en el puerto de Acapulco en calidad de “probables responsables”, según el gobierno estatal.