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  • EFE

La ministra británica del Interior, Theresa May, anunció hoy que se otorgarán nuevas competencias a la Policía para que pueda retirar el pasaporte de presuntos islamistas que se dispongan a viajar a una zona de conflicto.

En un aplaudido discurso durante el congreso del Partido Conservador en Birmingham (centro de Inglaterra), May dijo que en noviembre se introducirán cambios en la legislación antiterrorista a fin de hacer frente a "la amenaza" del yihadismo.

Entre otras iniciativas, se dará poderes a la Policía en los aeropuertos para que "confisquen pasaportes de sospechosos" con el objetivo de prevenir que embarquen en el avión y "ganar tiempo para investigar".

También se convertirá en delito el prepararse o instruirse para cometer atentados terroristas en el extranjero.

May reveló que 103 personas han sido detenidas hasta la fecha por presuntos delitos de terrorismo en Siria, de las cuales 24 han sido acusadas formalmente y cinco han sido ya juzgadas y sentenciadas.

La ministra informó de que trabaja con otros socios europeos para impedir que ciudadanos musulmanes viajen a países como Irak o Siria para combatir en los conflictos en esos territorios.

Señaló que, al amparo de la legislación actual, el Ministerio tiene potestad para retirar los pasaportes de los británicos con doble nacionalidad que participan en la Yihad.

También puede hacer en algunos casos que ciudadanos naturalizados británicos no puedan regresar al Reino Unido.

Pero dado que dejar a una persona sin Estado es ilegal, May subrayó la necesidad de evitar que estos presuntos terroristas emprendan esos viajes.

Según aseguró, a día de hoy se ha retirado el pasaporte "a 25 personas que planeaban viajar a Siria", y dijo: "Voy a continuar usando esta prerrogativa".

May afirmó que, aunque "no es el papel del Reino Unido u otras potencias occidentales" inmiscuirse en conflictos en otros países, en el caso de la ofensiva del Estado Islámico (EI) "es correcto" porque "han amenazado con atacar objetivos británicos y estadounidenses".

"Ni son islámicos, ni son un Estado", aseveró la ministra sobre la milicia, de la que dijo que "sus acciones no tienen ninguna base en el Corán".

"No debemos amedrentarnos, debemos destruir a ISIL (como llama Londres a EI)", declaró.

Tras defender la participación británica en los ataques aéreos en Irak liderados por Estados Unidos, Theresa May insistió en reforzar las medidas a nivel nacional para prevenir la radicalización de jóvenes musulmanes.

En este sentido, indicó que se trabaja con escuelas y universidades para prevenir el discurso extremista y se restringirá la labor de organizaciones de beneficencia a fin de evitar el envío de dinero a causas islamistas.

En el contexto de la lucha contra el terrorismo "de todo tipo", May subrayó además la necesidad de dar a los servicios de seguridad más competencias para interceptar las comunicaciones por internet de los ciudadanos y acusó a los liberaldemócratas -socios minoritarios en el Gobierno de coalición- de haber "torpedeado" una legislación prevista al respecto.

Según May, las pruebas conseguidas por esta vía fundamentaron el pasado año un 95 % de los casos contra el crimen organizado en el Reino Unido.

"Debemos darnos los poderes legales y la capacidad técnica" para hacer frente a esa amenaza, afirmó.

De cara a las elecciones generales de 2015, el Partido Conservador propondrá en su manifiesto introducir unas órdenes judiciales que permitirían desmantelar a grupos u organizaciones sospechosas de discurso extremista.