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  • EFE

Las autoridades mexicanas confirmaron hoy la participación de la Policía del municipio de Iguala en los ataques contra estudiantes del pasado fin de semana, mientras continúa la incógnita del paradero de 43 de ellos y no se descarta que puedan estar en manos del crimen organizado.

El fiscal del estado mexicano de Guerrero, Iñaky Blanco, informó en una conferencia de prensa que 19 de los 22 policías "dieron positivo a la prueba de rodizonato de sodio", lo que demuestra que dispararon armas en los hechos en los que murieron al menos cinco personas.

Las pruebas balísticas demuestran que el grupo policial participó en dos hechos violentos que se produjeron en la noche del viernes y madrugada del sábado, aunque también hay otras armas implicadas, explicó el funcionario, sin dar más detalles.

Por ello, los detenidos serán puestos a disposición de un juez en las próximas horas, dijo Blanco, quien reveló que hay "otros servidores públicos" relacionados con las investigaciones y no descartó que en algún momento se tenga "que ejercer acción penal por el delito de desaparición forzada".

De los policías arrestados, uno de ellos "admitió haber detenido a cinco personas por encontrarse en estado de ebriedad" y otro reconoció "haber visto a diez detenidos en el patio de su comandancia", quienes fueron llevados por "otros elementos de la corporación (...) a bordo de dos patrullas".

Los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa (dedicada a la formación de maestros) han denunciado que al menos una veintena de sus compañeros fueron detenidos por policías y subidos a unas cinco patrullas sin que hasta el momento se conozca su paradero.

"No tenemos idea de dónde pueden estar porque fueron más de 22 compañeros que los detuvo la Policía Municipal de Iguala. Hay testigos visuales que identificaron a las patrullas. Ninguno de los que se llevó la Policía Municipal ha aparecido", dijo a Efe Alí, un estudiante de la Normal.

La violencia comenzó la noche del viernes en Iguala, cuando policías municipales dispararon contra estudiantes de la Normal de Ayotzinapa que se habían apoderado de tres autobuses privados para desplazarse a sus lugares de origen, causando la muerte a dos de ellos.

Al día siguiente fue encontrado muerto otro alumno más, aunque todavía no se ha indicado nada sobre los responsables de este deceso.

Dos de los 22 policías detenidos también están involucrados en otro ataque producido en un cruce carretero cercano, donde fallecieron dos personas que viajaban en el autobús de un equipo de fútbol infantil (el conductor y un niño) que fue confundido con el vehículo de los estudiantes y una mujer que viajaba en un taxi.