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  • AP

Por muchos años, Hillary Rodham Clinton puso de lado su propia ambición, considerable, a fin de promover la carrera política de su esposo.

Ahora, en momentos en que el presidente electo Barack Obama está a punto de seleccionarla como secretaria de Estado, la ex primera dama vuelve a enfrentarse a la posibilidad de deponer su propia identidad política otra vez, en esta ocasión ante el hombre que acabó con sus sueños de regresar a la Casa Blanca por sus propios medios.

Sus amigos señalan que la potencial pérdida de su independencia, ganada tan difícilmente mediante su elección en el Senado desde Nueva York en el 2000, llevó a Clinton a vacilar la semana pasada mientras estudiaba la oferta de Obama. Pero los asesores dijeron que las conversaciones volvieron a su curso cuando él prometió que ella tendría considerable opinión en las decisiones de la selección de funcionarios.

Sus colaboradores dijeron que aunque el acuerdo aún no sido finiquitado, el presidente electo está en camino para designar a Clinton como la principal diplomática del país después del Día de Acción de Gracias.

La decisión de Obama de elegir a Clinton ha sorprendido a muchos observadores cautivados por la épica batalla en las primarias llevando a algunos a preguntarse si esta sociedad tan prominente podría funcionar.

Entre los puntos sobre el tapete figuran:

¿Por qué Obama decide elegir a alguien a quién él criticó constantemente de haber votado a favor de la invasión a Irak, para que represente la política exterior de su gobierno?

¿Por qué revocaría su famosa línea política "no drama" y adoptar la teatralidad clintoniana?

¿Y por qué Clinton subordinaría su fuerte personalidad y puntos de vista para convertirse en una embajadora mundial para Obama?

Durante la campaña, ella insistió en que él no tenía la experiencia suficiente para ser presidente y descartó su deseo de reunirse con líderes enemigos como "irresponsable y francamente inocente".

Los asesores de Obama señalan que el asunto es sencillo: los puntos fuertes que Clinton traerá consigo al cargo compensarán las limitaciones.

"Hillary Clinton tiene la facilidad de demostrar, fuerte, valiente, una persona brillante que puede ayudar... al avance de los intereses de su gobierno y del país", destacó el estratega de Obama, David Axelrod, el domingo en una entrevista en el programa "Fox News Sunday".

Agregó que Obama, como presidente establecerá la política estadounidense, no importa cuántas personalidades fuertes tenga en su gabinete y entre su personal.

Asimismo, quizás como un contrapeso para la selección de Clinton, es probable que Obama designe a James L. Jones, un respetado comandante de la infantería de marina y de la OTAN, para que sea su asesor de seguridad nacional. Jones tendrá una fuerte voz sobre asuntos de política exterior en la Casa Blanca, mientras que Clinton esté en el Departamento de Estado o en el extranjero.