•   La Paz, Bolivia  |
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  • EFE

El presidente de Bolivia, Evo Morales, se mantiene como el ganador de las elecciones generales en su país con un 53.96 % de los votos en el cómputo que realiza el Tribunal Supremo Electoral, TSE, que todavía no ha llegado al 50 % de los sufragios emitidos el domingo, según la web de ese órgano.

Tras haber escrutado un 45.71 % de los sufragios, el TSE señala que Morales suma más de 1.2 millones de votos, mientras que su adversario mejor situado, el empresario Samuel Doria Medina, acumula 706,505 votos (30.21 %).

Por detrás figuran el expresidente Jorge Quiroga (2001-2002) con un 11.32 % de los votos, el exalcalde de La Paz Juan del Granado (2.43 %) y el líder indígena Fernando Vargas (2.08 %).

Hasta el momento se computaron 12,525 actas de un total de 27,403.

Los datos del escrutinio comenzaron a publicarse el lunes por la tarde en Bolivia, tras un silencio de más de 24 horas después del fin de la votación, debido a problemas técnicos y a una supuesta amenaza de piratería informática contra el sistema del TSE.

Sin contar con datos oficiales, el Gobierno, la oposición y la prensa habían dado por válidos los resultados de los sondeos a pie de urna difundidos el domingo por los medios, que otorgaron a Morales un apoyo en torno al 60 %.

La misión de observación electoral enviada a Bolivia por la Organización de Estados Americanos, OEA, encabezada por el expresidente de Guatemala Álvaro Colom, consideró el lunes, en su informe que "no es conveniente que se saquen todas las conclusiones a partir de las encuestas" a pie de urna como ha ocurrido en Bolivia.

El organismo supranacional también calificó de "extremadamente lento" el proceso oficial de cómputo, transmisión y divulgación de actas electorales y recomendó desarrollar un sistema "eficaz" de transmisión y difusión de resultados preliminares.

Morales agradeció hoy, durante un acto de promulgación de nueva normativa, las recomendaciones de los organismos de observación electoral y sostuvo que él no ha intentado poner a su disposición a los vocales del TSE, como le ha acusado varias veces la oposición.