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  • EFE

La policía brasileña desmanteló el martes una gigantesca red de abortos clandestinos en Rio de Janeiro y arrestó al menos a 57 personas, incluidos médicos y policías.

La organización pedía 7.500 reales (unos 3.260 dólares) por aborto, una práctica que aún es ilegal en Brasil salvo casos de violación o amenaza a la vida de la madre, según un comunicado de la policía enviado a la AFP.

La operación "Herodes", ejecutada por 500 efectivos de la policía civil, fue lanzada el martes por la madrugada. A las 16H30 locales (19H30 GMT), 57 personas habían sido detenidas.

Entre los arrestos destaca el del médico Aloisio Soares Guimaraes, señalado por practicar abortos desde 1972 en una clínica en el turístico barrio de Copacabana, la más rentable. Al detenerlo, las autoridades hallaron 180.000 dólares en su casa.

El mayor de la Policía Militar Roberto Nigri y el inspector Alexandre Vieira de Lima, que "protegían" esta clínica, también están presos.

En siete centros clandestinos se practicaban abortos en mujeres con más de cinco meses de gestación y en niñas de 13 años, según el sitio de noticias G1. Todos "sin condiciones de higiene y salubridad, arriesgando la integridad física y salud de las pacientes", indicó la policía.

Las clínicas generaban ganancias mensuales de hasta 300.000 reales (125.000 dólares), según el jefe de la policía civil, Fernando Veloso, citado por G1.

Entre los detenidos (se emitieron 75 órdenes de arresto) hay médicos, policías civiles, policías militares, bomberos, abogados y un miembro del Ejército.

La investigación, la mayor de su tipo, duró 15 meses. Se demostró que 2.000 mujeres se sometieron a abortos en clínicas clandestinas de la red. En algunos casos, era tanta la demanda que el médico limitaba a 10 el número de abortos por día.

De esas mujeres atendidas en estas clínicas, 80 declararon en la policía.

Dos casos recientes han llamado la atención de la sociedad, según el sitio de noticias G1 de Globo.

Jandira Magdalena dos Santos, 27 años, murió a finales de agosto en una zona humilde de Rio. Su cuerpo fue encontrado quemado en un vehículo. Nueve personas fueron presas por este crimen.

El otro caso es el de Elizangela Barbosa, 32 años, que murió el 20 de sePtiembre después de que se practicara un aborto en Niteroi, una ciudad vecina a Rio. Estaba embarazada de cinco meses y en la operación fue olvidado un tubo de plástico en el útero. Su marido dijo que pagó 2.800 reales (unos 1.200 dólares) por el procedimiento.

Ni la presidenta Dilma Rousseff, que busca la reelección en el balotaje del 26 de octubre, ni su rival, el socialdemócrata Aecio Neves, apoyan una flexibilización de la ley contra el aborto.