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  • EFE

La Organización Panamericana de la Salud, OPS, afirmó en El Salvador que Centroamérica tiene un bajo riesgo de llegada del ébola, aunque los países de esta región y República Dominicana preparan un frente común ante esa enfermedad.

“Todavía hay un riesgo bajo de la introducción del virus del ébola en esta región”, aseveró la directora general de la OPS, Carissa Etienne, pero instó a que Centroamérica y la República Dominicana “tomen las decisiones” y las “acciones” preventivas necesarias.

La OPS colabora “para fortalecer las autoridades” de Salud de la región ante la amenaza del ébola, pero también “cada país debe hacer acciones dentro de sus competencias, con sus recursos”, advirtió Etienne, en rueda de prensa, tras inaugurar una reunión regional.

En Centroamérica “no hay ébola, no nos asustemos; todavía nuestra región se considera de bajo riesgo (...), no debemos alarmar”, reafirmó la ministra de Salud de El Salvador, Violeta Menjívar.

Reunión

Etienne, Menjívar y otras autoridades salvadoreñas y regionales inauguraron la XXX Reunión del Sector Salud de Centroamérica y República Dominicana, Resscad, que concluyó ayer.

La Resscad es una instancia que reúne a ministerios de Salud, institutos de seguridad social y empresas públicas de agua y alcantarillado de Centroamérica y de República Dominicana, que integran el Sistema de Integración Centroamericana, SICA.

Delegaciones de los países de este bloque abordaron en el encuentro temas como cobertura universal de salud, regulación de medicamentos, enfermedades transmisibles y no transmisibles, salud mental y tecnologías de salud, entre otros.

También trataron asuntos relacionados con otras las enfermedades que tienen altos índices de infectación en la región, como la enfermedad renal crónica de origen desconocido, el dengue y el chikungunya, más la amenaza del ébola.

Toman medidas

Los países del SICA “se están preparando” para enfrentar el ébola en lo individual y como bloque, dijo a periodistas el secretario ejecutivo del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica, Comisca, Julio Valdés.

Esa preparación se basa en el Reglamento Sanitario Internacional, que “marca la pauta” en estos casos, y también se toma en cuenta “la experiencia de los primeros países” donde hay casos confirmados o sospechosos de ébola, explicó.

“Estamos aprendiendo de los países que están padeciendo de esta enfermedad”, con el propósito de “mejorar nuestro sistema de vigilancia sanitaria”, ratificó la ministra de Salud de Honduras, Yolani Batres.

Valdés indicó que los preparativos se orientan a “la contención y la mitigación del daño” por la eventual llegada del ébola.

El funcionario regional añadió que se incluyen medidas como la instalación de cámaras térmicas para detectar personas con fiebre, capacitación de recursos humanos o dotación de equipos de protección, entre otras.

La ministra salvadoreña de Salud explicó que todos los países del SICA están en comunicación permanente en busca de “complementar, homologar acciones”, frente a la amenaza del ébola, aunque no tengan los recursos económicos y técnicos suficientes.

El objetivo en esta región “es que todos los países vayamos al mismo nivel”, con “la misma preparación”, a enfrentar la eventual llegada del ébola, puntualizó Menjívar.

La ministra de Salud de Honduras comentó que “para las enfermedades no hay fronteras”, y advirtió que en Centroamérica el ébola tendría “un impacto económico bastante alto”, por el costo que supondría atender a los pacientes, entre otras razones.

En esta región, hasta ahora, El Salvador ha sometido a cuarentena a cinco personas como prevención por el ébola, tras llegar de África: dos militares y un policía salvadoreños procedentes de Liberia, y dos monjas de la República Democrática del Congo.

Las autoridades descartaron el ébola en los dos militares, que estuvieron aislados entre agosto y septiembre pasados, y en las monjas, cuya cuarentena terminó hoy, mientras que el policía sigue bajo esa medida.

También en Nicaragua se conoció de nueve ciudadanos africanos que viajaban indocumentados y fueron puestos a la orden de las autoridades competentes para el control de salud establecido con el fin de prevenir el ingreso del mortal virus.

Contradicciones sobre enfermera supuestamente aislada por ébola

Tegucigalpa•EFE/ El paradero de una enfermera estadounidense que tuvo contacto con un enfermo de ébola que murió en Estados Unidos a inicios de octubre, y viajó a Honduras en un crucero, es incierto, por las versiones oficiales contradictorias.

El director de Vigilancia de la Salud en Honduras, Bredy Lara, aseguró el viernes que la trabajadora sanitaria “sí se bajó, estuvo en tierra” en la isla de Roatán, adonde llegó el miércoles pasado junto a su esposo a bordo de un crucero de la empresa Carnival.

Destacó que, hasta ahora, la mujer “no presenta ningún síntoma ni signo de la enfermedad”, de acuerdo con la información que ha proporcionado tanto la naviera como el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta.

Pero la ministra hondureña de Salud, Yolani Batres, había asegurado el viernes que la trabajadora sanitaria “no se bajó del crucero” en Roatán, y que había sido devuelta junto a su esposo a Estados Unidos.

Sin embargo, la empresa Carnival confirmó ayer que la trabajadora sanitaria sigue a bordo del crucero y que voluntariamente se ha aislado.

La portavoz adjunta del Departamento de Estado, Marie Harf, dijo que las autoridades estadounidenses trataron de desembarcar a ambos pasajeros en Belice para poder evacuarlos más rápidamente a EE.UU., sin embargo, el gobierno de ese país no lo permitió.

La situación se ha producido después de que los Centros de Control y Prevención de Enfermedades detectaran que la técnica de laboratorio, que manejó muestras de orina de Duncan Eric Thomas, el liberiano fallecido por ébola en Dallas, estaba a bordo del barco.