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  • EFE

La fuerte lluvia que cayó en el estado brasileño de Río de Janeiro en la madrugada de hoy, luego de varios días sin precipitaciones y de elevadas temperaturas, ayudó a controlar los incendios que destruyeron unas 3,500 hectáreas de vegetación en reservas forestales, informaron fuentes oficiales.

La lluvia consiguió lo que más de 600 bomberos, soldados y voluntarios no habían logrado en trece días de combate a diferentes focos de fuego en el Parque Nacional de la Sierra de los Órganos, una extensa reserva forestal a pocos kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro, y en otras áreas de protección ambiental en la región montañosa de este estado brasileño, de acuerdo con las autoridades.

Según el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), tras poco más de cinco horas de lluvias en la región serrada de Río, los incendios en las reservas ambientales quedaron prácticamente controlados.

"Los incendios están casi extintos este lunes, pero para poder decir que el fuego está completamente controlado aún tendremos que hacer sobrevuelos de vigilancia en diferentes horarios", explicó Christian Berlinck, coordinador de Emergencias Ambientales del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), entidad vinculada al Ibama.

La reserva que más se benefició con las lluvias fue el Parque Nacional de la Sierra de lo Órganos, que es administrada por el ICMBio y en la que el fuego ya había devastado unas 1.500 hectáreas de vegetación típica del Bosque Atlántico, el ecosistema más amenazado de Brasil.

En esta reserva, que se extiende por los municipios de Petrópolis, Teresópolis, Guapimirim y Magé, hay catalogadas cerca de 120 especies de animales, algunas amenazadas de extinción como el mono muriquí, y miles de especies de flora.