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El presidente electo Barack Obama dio a conocer el lunes su equipo económico, al mismo tiempo que ofreció un panorama sombrío para 2009, señalando que millones de estadounidenses perderán sus empleos, que "la economía posiblemente empeorará antes de que mejore" y que Estados Unidos enfrenta "una crisis económica de proporciones históricas".

Durante una conferencia de prensa, Obama dijo que designó al presidente de la Reserva Federal de Nueva York Tim Geithner como próximo secretario del Tesoro, y que Lawrence Summers, secretario del Tesoro de Bill Clinton, será el director del Consejo Económico Nacional.

El presidente electo señaló, cuando le faltan 57 días para asumir el cargo, que "la economía posiblemente empeorará antes de que mejore".

Obama dijo que las noticias recientes "han señalado con más claridad que nunca que enfrentamos una crisis económica de proporciones históricas". Añadió que "la mayoría de los expertos coinciden en que podríamos perder millones de empleos el año próximo".

Obama agregó, sin embargo, que su equipo económico ofrece "opiniones saludables" y "un pensamiento fresco" en una época de peligros económicos.

En su discurso, cargado de malas noticias, ofreció la esperanza de que Estados Unidos capeará el temporal, simplemente "porque ya lo hemos hecho antes".

Obama habló en momentos en que aumentaban los pedidos de que hiciese valer su autoridad antes de asumir el cargo el 20 de enero, en medio de la crisis financiera más grave de Estados Unidos desde la Gran Depresión de la década de 1930.

Altos asesores de Obama dijeron el domingo que el presidente electo pedirá al nuevo Congreso, que reanuda labores el 6 de enero, preparar reducciones impositivas para personas de recursos medianos y bajos, como parte de un programa masivo de intervención gubernamental.

Algunos economistas han respaldado un presupuesto de gastos de 600.000 millones de dólares para resucitar a la economía. Antes de obtener la presidencia, Obama propuso un plan de estímulo por 175.000 millones de dólares destinado en buena parte a la creación de empleos.

Obama prometió respetar los compromisos que ha hecho el gobierno saliente de George W. Bush para rescatar los mercados financieros.

El presidente electo criticó suavemente a las tres principales empresas automotrices de Estados Unidos, General Motors, Ford y Chrysler, diciendo que cuando pidieron un plan de rescate por 25.000 millones de dólares, carecían de un buen programa para reestructurar sus plantas y hacerlas más eficientes.

Pero indicó luego que si cuentan con un buen plan, él espera que ambos estén "en condiciones de forjar un (plan) de rescate".