•   Ankara, Turquía  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan desveló al público este miércoles el nuevo palacio presidencial, un edificio envuelto en polémica por causas medioambientales y financieras, religiosas y políticas.

Erdogan hizo de la ceremonia anual realizada para conmemorar la fundación del Estado moderno de Turquía el primer evento oficial del palacio, situado a las afueras de Ankara.

Sin embargo, la construcción de la nueva residencia, ya conocida como "El Palacio Blanco", ha despertado fuertes críticas al mismo tiempo por parte de ONG de protección del medio ambiente y de sus detractores políticos.

Antes de la mudanza, Erdogan vivía en el palacio de Cankaya, histórica residencia por la que han pasado 12 presidentes turcos, incluyendo al padre de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Ataturk, y que simboliza el carácter secular del Estado.

El mega proyecto, que costó 350 millones de dólares, se extiende sobre 200,000 metros cuadrados y cuenta con 1,000 habitaciones, unas dimensiones consideradas completamente desproporcionadas por la oposición, que además ve en el gesto una traición a esta herencia secular por el día en que ha sido inaugurado.

Detalles como su precio desorbitado, o la identificación entre el nombre de la nueva residencia ("Ak Saray" en turco) y la formación del presidente (partido AK) han puesto en guardia a la oposición, que ve en el palacio una muestra más de la megalomanía y las tendencias autoritarias e islamizantes de Erdogan.