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EE.UU., tres países centroamericanos y el BID celebrarán el 14 de noviembre una conferencia para trazar un plan de largo plazo que permita prevenir otra oleada de niños migrantes como la que llegó a la frontera sur entre marzo y junio pasado, según adelantó hoy a Efe una fuente de la Casa Blanca.

El propósito es abordar "los retos de corto y largo plazo asociados a la inmigración de menores hacia Estados Unidos", así como "involucrar al sector privado" en el desarrollo de los países de los que salen esos niños, detalló a Efe en exclusiva un alto funcionario de la Casa Blanca que habló bajo anonimato.

En el encuentro, que tendrá lugar en Washington, participarán el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, los mandatarios de Guatemala, El Salvador y Honduras con sus respectivos cancilleres, y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.

"No va a ser una conferencia de donantes", precisó el alto funcionario, que puntualizó que se trata de dar "una visión unificada" de los esfuerzos necesarios por parte de EE.UU. y de los países centroamericanos para evitar otra crisis humanitaria como la ocurrida recientemente.

Menores no acompañados, procedentes en su mayoría de Honduras, Guatemala y El Salvador, llegaron en cantidades masivas entre marzo y junio pasado a territorio estadounidense por la frontera sur.

Un total de 68.541 menores fueron detenidos cuando intentaban entrar en Estados Unidos entre el 1 de octubre de 2013 y el 30 de septiembre pasado, frente a los 38.759 del anterior año fiscal, según el informe de cierre del ejercicio de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP).

Fuerte oleada

Tras la oleada entre marzo y junio, el flujo de menores comenzó a reducirse notablemente a partir de julio, en parte por las medidas adoptadas por los Gobiernos del presidente de EE.UU., Barack Obama, y de sus homólogos centroamericanos.

Esos esfuerzos "han sido muy eficaces", según el alto funcionario, puesto que los niños reciben "un trato humanitario" en los centros de detención donde permanecen en EE.UU. mientras el proceso de deportación avanza.

Además, en los países centroamericanos se está luchando contra "las redes criminales" que se nutren de la migración ilegal y se ofrece información sobre "los peligros" que entraña para un menor viajar solo hasta la frontera con Estados Unidos.

"A largo plazo, tenemos que tratar de atajar los temas estructurales y fundamentales que causan la migración y restan potencial económico y político a la región", enfatizó a Efe el alto funcionario.

Mientras la "motivación" que lleva a un niño a realizar "un viaje muy peligroso" a Estados Unidos sea la falta de oportunidades en su país, "la migración no parará", advirtió.

El papel del sector privado

Por eso es importante, a su juicio, que la conferencia sirva para "involucrar" al sector privado, a la sociedad civil y a instituciones financieras internacionales, puesto que ya existe la "voluntad política", tanto de EE.UU. como de las naciones centroamericanas, para solucionar el problema.

Si se mantienen esta voluntad y el "compromiso" asumido por Estados Unidos, anticipó, "vamos a ver resultados concretos a largo plazo".

Obama pidió en julio pasado al Congreso autorización para emplear 3.700 millones de dólares en afrontar la llegada masiva de los menores, pero los legisladores no han actuado al respecto.

De esa cifra, 300 millones serían empleados en ayudar a Honduras, Guatemala y El Salvador a afrontar la pobreza y la inseguridad que generan la migración.

Cuando el Congreso regrese al trabajo tras las elecciones legislativas del 4 de noviembre, la Casa Blanca seguirá presionando para que esos fondos solicitados por Obama sean aprobados.