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  • AFP

Las excavadoras entraron en acción en Sri Lanka, ayer, para tratar de encontrar al centenar de víctimas que podría haber enterradas bajo el lodo en la plantación de té donde se produjo una avalancha el miércoles pasado.

Cientos de voluntarios buscaban entre las toneladas de barro que se desplomaron desde las montañas sobre esta localidad en la región central del país y se tragaron 150 viviendas.

“Hemos enviado 200 militares en refuerzo de los 500 que ya se encuentran sobre el terreno para continuar la búsqueda”, explicó el general Mano Perera a los periodistas.

Se echó a correr

Las operaciones de salvamento se complican debido a las persistentes lluvias, que fueron las que, junto a la inconsistencia del suelo, provocaron el corrimiento de tierra, señaló el militar.

Un tendero, Vevaratnam Marathamuttu, explicó que al ver las toneladas de tierra que se precipitaban montaña abajo, se echó a correr, temiendo una explosión.

Como una bomba

“Creí que había explotado una bomba y salí corriendo. Huí y salvé mi vida”, explicó Marathamuttu.

Según las autoridades, las posibilidades de encontrar supervivientes son pocas, si bien el primer balance de víctimas fue revisado a la baja, después de que numerosos desaparecidos estuvieran en el colegio o en sus trabajos.

Más de 300 supervivientes pasaron la noche en dos escuelas de la plantación de té de Meeriyabedda, el lugar más afectado por la catástrofe.

Si tal y como se teme, se llega al centenar de víctimas, se trataría de la peor catástrofe tras el tsunami que devastó el sur de Asia hace diez años, aunque la cantidad de muertos queda muy lejos: solo en Sri Lanka la tormenta de 2004 dejó 31,000 muertos.

La región de las colinas es célebre por sus plantaciones de té, que atraen a numerosos visitantes, si bien la plantación afectada no era un lugar turístico.

Los testigos afirman que oyeron un ruido similar a una bomba, cuando ocurrió el desprendimiento.

Vías destruidas

Varias carreteras nacionales han quedado igualmente destruidas por las inundaciones y un tren ha quedado bloqueado por otro deslizamiento, que ha dejado las vías férreas impracticables.

La región está acostumbrada a este tipo de avalanchas. Las autoridades habían prevenido en varias ocasiones a los habitantes para que se pusieran a salvo tras las lluvias monzónicas que azotan a esa parte del país.

En junio pasado, 13 personas murieron por otro corrimiento en la capital, Colombo.

La temporada de monzones aporta el agua necesaria para la irrigación de los campos y la producción de electricidad en el país, pero provoca al mismo tiempo gran cantidad de muertes y destrozos.