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  • EFE

El papa Francisco dedicó hoy su catequesis durante la audiencia general a las características que deben tener los obispos y aseguró que "el episcopado no es una condecoración con la que vanagloriarse".

El pontífice, quien realizó esta reflexión tras la lectura del Evangelio en la que el apóstol Pablo se dirige al obispo Tito, argumentó que "la maternidad de la Iglesia se expresa en particular en la persona del obispo y en su ministerio y, por tanto, no se trata de una posición de prestigio o de un cargo honorífico".

"El episcopado no es una condecoración, es un servicio y Jesús lo ha querido así. No debe haber lugar en la Iglesia para la mentalidad mundana", agregó.

Según Francisco, "es triste cuando se ve a un hombre que busca este oficio, que hace tantas cosas para llegar hasta allí, pero cuando llega allí no sirve, se pavonea y vive solamente para su vanidad".

El papa dijo a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro del Vaticano para la audiencia tradicional de los miércoles que "ser obispos quiere decir tener siempre ante los ojos el ejemplo de Jesús, que, como Buen Pastor, no vino a ser servido, sino a servir y para dar su vida por las ovejas".

Obediencia

Recordó que hay muchos santos que fueron obispos y muestran que "este ministerio no se busca, no se pide, no se compra, sino que se recibe en obediencia, no para elevarse, sino para bajarse, al igual que Jesús, que se humilló, se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte en cruz".

El pontífice resaltó que, cuando Jesús eligió a los apóstoles, "no los pensó separados el uno del otro, cada uno por su cuenta, sino juntos, para que estuvieran con Él, unidos como una sola familia".

Por ello, subrayó la importancia de la "colegialidad" en los obispos, que deben ser "más servidores de los fieles, más servidores en la Iglesia".

El papa ha reescrito y recopilado en un documento las normas relativas a la edad de jubilación de los obispos, que es de 75 años, y que fueron publicadas por el Vaticano.

Entre ellas, destaca que se pueda pedir a un obispo que renuncie a su cargo antes de que cumpla los 75 años, después de comunicarle los motivos de esta decisión.

Sobre los cardenales jefes de dicasterios de la Curia Romana y otros purpurados que ejercen otros cargos, la nueva norma sustituye el "invito" a presentar la renuncia tras cumplir 75 años a la obligación a hacerlo, para que el papa pueda decidir después.

En el caso de los otros secretarios y obispos con cargos en la Curia romana, su nombramiento desaparecerá automáticamente al cumplir 75 años.