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Un sinnúmero de indocumentados que cruzaron la frontera estadounidense en el último año de una forma irregular y que fueron atrapados por la policía y enviados a Boston de una forma temporal mientras un juez de migración decide si los deportan o les concede el estatus de “Prucol” -un estatus que le permite al inmigrante obtener un permiso de trabajo temporal mientras se esclarece su situación migratoria- se les ha colocado en sus tobillos, un GPS de rastreo para monitorear los movimientos de estas personas y de esta forma, no puedan huir de la justicia.

Un grupo de mujeres garífunas de Honduras y quienes están viviendo este proceso, compartieron con El Nuevo Diario sus historias, ellas relataron que desde que les pusieron este tipo de control en sus tobillos, las vidas les ha cambiado drásticamente.

Resaltaron que cuando las apresaron, les hicieron firmar un documento que no entendieron lo que decía debido a que este estaba escrito en inglés. Una vez que firmaron, les colocaron inmediatamente el rastreador electrónico el cual tienen que llevar puesto en sus tobillos las 24 horas del día.

“Marina Zapata”, nombre ficticio que utilizaremos para proteger la identidad de esta persona, relató todos los problemas por lo que ha pasado desde que le pusieron el GPS. “El grillete es muy molesto, se recalienta mucho, me da mucho dolor de cabeza, me deprimo mucho. Recuerdo cuando me lo pusieron por primeva vez, me mareaba constantemente”, describió.

También afirmó que todos los días tiene que poner a cargar el GPS por un tiempo de 6 horas, algo que el Departamento de Inmigración y Control de Aduana (ICE, por su siglas en ingles), le exige hacer para mantenerla monitoreada todo el tiempo.

“Usualmente lo cargo cuando voy a acostarme, tengo que pasar 6 horas pegada a un enchufe hasta que cargue completamente, muchas veces se recalienta cuando se está cargando y me quema mi pierna, es demasiado doloroso”, declaró esta angustiada madre.

En la misma penumbra se encuentra “Ruth Molina”, quien describió como su hijo de 8 años le pregunta todo el tiempo sobre el rastreador que lleva en su tobillo. “Una vez me dijo, mamita, quítate ese aparato y me lo pones a mí para que puedas descansar”, recordó la joven madre.

Control

Otra de las afectadas, dijo que sus familiares que viven en Boston, lograron reunir US$5 mil para pagar un abogado quien consiguió que el ICE, le quitara el GPS de su tobillo.

Relató, sin embargo, que aunque no cuenta ahora con el rastreador electrónico, el control que Migración tiene sobre ella es muy estricto. Tiene que presentarse cada dos semanas a la oficina del ICE, en Burlington, MA, para firmar un documento de control sobre su presencia en Boston.

“Me hacen llegar desde las 8 de la mañana, una vez en esta oficina, me hacen esperar todo el día solo para firmar ese documento. No permiten que una coma o beba agua, nos mantienen con hambre todo el día. Además de esta tortura a la que somos sometidos, tengo que esperar una llamada todos los lunes entre 9 y 11 de la mañana, si no estoy en ese momento, inmediatamente mandan a una patrulla a buscarme”, explicó María López.

Condena

Patricia Montes, Directora General de la organización sin fines de lucro “Centro Presente” y, una defensora de los derechos de los migrantes, condenó el actuar de los agentes del ICE, a quienes acusó de confabularse con empresas privadas para crear este tipo de rastreadores electrónicos con el único objetivo de hacer dinero utilizando a los indocumentados.

“Muchas compañías se están haciendo millonarios con este tipo de brazalete electrónico que le están colocando a los indocumentados, ellos se han dado cuenta que utilizando este tipo de aparatos en personas inocentes pueden hacer mucho dinero. El brazalete que utilizan, se les coloca a los criminales y a veces ni a los criminales. El ICE está denigrando la dignidad de las personas indocumentadas”, expresó.

Además, resaltó que el GPS se ha estado colocando en su mayoría, a mujeres indocumentadas con hijos, haciendo la acción más inhumana. “Quieren hace ver al indocumentado como una amenaza a la seguridad pública de este país, nosotros condenamos rotundamente este huso de brazalete en contra de gente inocente”, resaltó Montes quien aseguró que seguirá cabildeando ante los políticos estatales para que se respete los derechos de los inmigrantes.