Jorge Eduardo Arellano
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BRUSELAS / AFP

La venta por internet de un bebé belga a una pareja holandesa provocó esta semana conmoción e interrogantes en Bélgica, luego del descubrimiento de que la ley no prohíbe ni castiga esta figura.

“Estoy embarazada de cinco meses y me gustaría entregar este niño después de su nacimiento. Tengo dificultades y no puedo quedarme con él. Es por ello que quisiera hacer feliz a alguien gracias a mi bebé, y que él mismo viva en un hogar cálido”, rezaba el anuncio en un portal internet publicado en marzo pasado por la futura madre de 24 años, con el acuerdo de su compañero.

El aviso fue divulgado en el portal de la asociación belga “holebi” (acrónimo de “homosexuales, lesbianas y bisexuales”).

Tras responder al anuncio, la pareja holandesa compuesta por Jantje Tamara S. y Gideon S., ambos de 26 años, se llevó al bebé, bautizado Jayden, horas después de su nacimiento a principios de julio en el hospital Jan Palfin, de Gante (Flandes, norte de Bélgica).

La madre del bebé se había presentado en el hospital con la tarjeta de seguro médico de Jantje Tamara S.

De este modo, la pareja holandesa, casada desde junio de 2007 y que no podía tener hijos, pudo declarar el nacimiento de Jayden en la alcaldía de Gante.

Según los medios de prensa holandeses, la transacción fue por un monto de entre 5,000 y 10,000 euros (entre 6,500 y 13,000 dólares).

El problema es que “vender o comprar un niño no está en sí prohibido por la ley” belga, indicó a la AFP un portavoz del Ministerio de Justicia, Leo De Bock, subrayando que había, sin embargo, “otros medios de castigar este tipo de hecho”.

Como no se puede hablar ni secuestro, trata de seres humanos, abandono o negligencia de cara al niño, la Fiscalía belga quedó limitada a abrir una instrucción contra la pareja belga por haberse atribuido un bebé que no le pertenecía.