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  • EFE

El Kremlin defendió ayer la galantería del presidente ruso, Vladímir Putin, que puso sobre los hombros de la primera dama china una manta durante la cena de gala de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Pekín.

“Tradición o no tradición, mujer o no mujer, el frío es para todos igual. El hecho de que le ofreciera una manta es un comportamiento normal, un gesto normal que, seguramente, haría cualquiera”, dijo Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, según medios locales.

A juicio Peskov, quien reaccionó así ante las críticas al gesto de Putin en los medios occidentales y las alusiones a que la primera dama china se sintió incómoda, “lo demás son prejuicios y discusiones inútiles, absolutamente absurdas”.

Durante la cena, Putin --vestido con el tradicional traje Mao-- cubrió caballerosamente con una manta los hombros a Peng Liyuan, esposa del presidente chino, gesto que esta agradeció en un primer momento.

Censura china

Unos segundos después, uno de los asistentes de Peng le ofreció una chaqueta, tras lo que esta se quitó la manta y se abrigó con la nueva prenda, ante la mirada y el gesto de aprobación del jefe del Kremlin en la fría noche pequinesa.

A la derecha de Peng, estaban sentados por este orden su esposo y presidente chino, Xi Xinping, y el líder estadounidense, Barack Obama, quien en ese momento conversaba animadamente con su colega.

La escena no sería reseñable si no fuera por sus protagonistas. Pero no todos los días se ve el lado más tierno de los grandes líderes mundiales. Y menos del presidente ruso, Vladimir Putin, flamante soltero desde que se divorció oficialmente de su esposa, Ludmila, el pasado abril.

Sin novia confirmada --pese a los rumores que apuntan a su relación con la exgimnasta Alina Kabaeva--, Putin, que ya nos tiene acostumbrados a ver su torso desnudo mientras está a lomos de su caballo, anoche dio un paso más en la muestra de sus artes seductoras. Y la elegida fue nada menos que la esposa de Xi Jinping.

Protección de imagen

Horas después de que el video fuera colgado en las redes, el batallón chino que “limpia” internet de comentarios e imágenes que considere perjudiciales para el régimen, eliminó cualquier rastro del íntimo momento entre Putin y Peng.

Los usuarios chinos ya no pudieron disfrutar de ver cómo el rudo exagente de la KGB, con quien Xi se reunió el domingo y con el que firmó importantes acuerdos de cooperación, se convierte en un gentil caballero con la cónyuge del presidente chino.